La negación de San Pedro Nicolás Tournier (1590-ca. 1639) Lienzo, 172 x 252 cm
La negación consiste en la invalidación de una parte de información desagradable o no deseada y en vivir la propia vida como si aquella no existiera. Es un mecanismo de defensa que los psicoanalistas relacionan fundamentalmente con la depresión, pero es apreciable en otras patologías, la ansiedad entre ellas, y aún en la vida cotidiana. La persistente negativa a verse influido por las evidencias de la realidad también es un indicativo de que el mecanismo de la negación está funcionando. La negación en el contexto de la enfermedad no se considera efectiva, ya que el individuo deja de desarrollar un afrontamiento apropiado (p.e. buscar atención necesaria).
Janis (1958) en un trabajo sobre los "procesos de preocupación" centra su investigación en el hecho de que las personas que usan la negación (también la evitación) como forma de afrontamiento experimentan un mayor alivio emocional en la primera situación amenazante, pero pagan por ello, manifestando una vulnerabilidad continuada en las siguientes. Por otro lado la gente que se enfrenta a la amenaza de forma vigilante, resulta más trastornada al principio, pero en las ocasiones siguientes experimenta menor trastorno, puesto que se halla mejor preparada para dominar las demandas de la situación. En los estudios de Janis, los pacientes que mostraban poca o nula aprensión antes de la intervención quirúrgica, presentaron mayores trastornos post-operatorios que los pacientes que habían mostrado el normal grado de vigilancia y ansiedad antes de ser intervenidos.
Wolf y colaboradores (1964), probaron que los padres de niños leucémicos que se defendían de la dolorosa realidad mediante mecanismos psicológicos de negación excretaban menos 17-OCHS que los padres que asumían los hechos tal y como eran.
Breznitz (1983) que ha realizado un extenso estudio sobre la negación y los procesos de afrontamiento que la integran, señala que el uso de cualquier forma de negación implica falta de esperanza en poder cambiar la situación objetiva. En este sentido la teoría de la indefensión aprendida (Seligman 1975) ha servido para poner en evidencia los múltiples efectos del fracaso adaptativo.
Watzlawick, Weakland y fisch (1974) , que han estudiado la negación sobre todo en el ámbito de la terapia familiar, se refieren a ella en los siguientes terminos: " Un modo de abordar erróneamente un problema reside en comportarse como si tal problema no existiera, es decir aplicar como solución la negación del problema. De ello se derivan dos consecuencias: a) el reconocimiento del problema es considerado como manifestación de locura o maldad y b) el problema que exige cambio se complica crecientemente por los problemas creados por el erróneo modo de abordarlo", (pag. 68).
Marks (1987) por su parte señala que la negación puede ser un obstáculo para que la exposición funcione: tenemos multitud de puertas (la negación entre ellas) que impiden que las experiencias desagradables se hagan conscientes. Tales puertas nos protegen de una posible sobrecarga y nos permiten seguir funcionando manteniendo la activación en unos niveles que energizan más bien que paralizan. Para que la exposición funcione, la mayoría de dichas puertas deben abrirse, de modo que la experiencia de miedo sobrepase todas nuestras defensas haciéndose así posible la conciencia de la emoción, el procesamiento de esta y a partir de cierto punto su habituación. Los resultados experimentales empiezan a dar soporte a la idea de que la implicación en la exposición es mejor que la disociación durante la misma.
En suma, la negación, como tantas otras estrategias de afrontamiento, no puede calificarse como inherentemente buena o mala. Debe tenerse en cuenta el contexto y sobre todo desarrollar principios que especifiquen las condiciones bajo las cuales los procesos de negación pueden tener consecuencias favorables o desfavorables. Lazarus y Folkman (1984) ofrecen las siguientes consideraciones:
1. Cuando no hay nada constructivo que pueda hacerse para vencer el daño o la amenaza; es decir, cuando no existe una acción directa importante, los procesos de negación contienen el potencial necesario para aliviar el grado de trastorno producido por la situación, sin alterar el funcionamiento del individuo o producir daño adicional.
2. La negación puede ser adaptativa con respecto a determinados aspectos de la situación, pero no en su totalidad. Los pacientes que sufren diabetes pueden negar la gravedad de la situación siempre y cuando continúen atentos a su dieta, a su nivel de actividad y a la dosis de insulina.
3. S. Miller (1980) señala que en situaciones sujetas a cambio -es decir, que pasen de incontrolables a controlables- , la estrategia óptima puede ser aquella que reduzca la activación sin impedir por completo el procesamiento de la información externa referida a la amenaza. Sin embargo, en las situaciones crónicamente incontrolables (e incambiables), la estrategia a elegir puede ser aquella que reduzca de forma efectiva tanto el nivel de arousal como el procesamiento concomitante de la información captada del entorno.
4. La cronología de la negación como proceso de afrontamiento puede ser una cuestión de importancia. La negación puede resultar menos perjudicial y más afectiva en las primeras fases de una crisis, por ejemplo, en una enfermedad súbita, en una incapacitación o en la pérdida de un ser querido; es decir, cuando la situación ya no puede afrontarse en su totalidad, más que en fases posteriores.
REFERENCIAS
BREZNITZ, S. (Ed.) (1983). The denial of stress. Nueva York: International Universities Press.
JANIS, I. L. (1958). Psychological Stress: Psychoanalytic and behavioral studies of surgical patients. Nueva York. Wiley.
LAZARUS, R. S., y FOLKMAN, S. (1984). Stress, Appraisal and Coping. Nueva York: Springer Publishing Company, Inc. Ed. Española (1986): Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Martínez Roca, S. A.
MARKS, I. M. (1987). Fears, phobias, and rituals. Oxford University Press, Inc. Ed. Española (1991): Miedos, fobias y rituales. 1. Los mecanismos de la ansiedad. Barcelona: Martínez Roca, S. A.
MARKS, I. M. (1987). Fears, phobias, and rituals. Oxford University Press, Inc. Ed. Española (1991): Miedos, fobias y rituales. 2. Clínica y tratamientos. Barcelona: Martínez Roca, S. A.
MILLER, S. M. (1980). When is a little information a dangerous thing? Coping with stressful events by monitoring vs. Blunting. En S. Levine y H. Ursin /Eds.). Coping and health. Nueva York: Plenum.
SELIGMAN, M. E. P. (1975). Helplessness. San Francisco: W. H. Freeman. Traducción (1981): Indefensión. En la depresión, el desarrollo y la muerte. Madrid: Debate.
WATZLAWICK, P., WEAKLAND, J. H., y FISCH, R. (1974). Change, Principles of Problem Formation and Problem Resolution. Nueva York: W. W. Norton, Inc. Ed. Española (1976): Cambio. Formación y solución de los problemas humanos. Barcelona: Herder, S. A.
Fuente: Baeza Villarroel, J.C. (1994) ISBN: 84-490-0131-5. Clinica de la Ansiedad.
"La Máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo"
Siddhartha Gautama (Buda)
Todas las escuelas psicológicas en occidente han trabajado siempre con el objetivo de ayudar a las personas a lograr una adaptación satisfactoria a la realidad, y aunque los métodos de las diferentes escuelas son distintos y unas trabajan con el inconsciente, otras con la conducta, etc, sus objetivos apuntan siempre a la superación de aquello que impide al paciente el mantener una relación "sana" con el entorno y le genera así graves y dolorosas consecuencias en su autoestima, en su estabilidad emocional y eventualmente también en su integración profesional, etc.
Cuando un individuo tras un proceso psicoterapéutico logra revertir los síntomas específicos que le llevaron a la terapia y su vida puede considerarse "estabilizada en la normalidad" con frecuencia se acepta que la terapia ha cumplido su función.
Esta supresión sintomática, generalmente beneficiosa, (por lo menos a corto plazo) es considerada por la psicología transpersonal como, (en el mejor de los casos) la mitad del camino hacia el pleno desarrollo de las posibilidades humanas, ya que esta psicología parte del hecho científico de que tal como el ser humano evoluciono desde formas de vida simples hasta desarrollar su conciencia actual, este proceso evolutivo continua hoy, y el siguiente nivel de desarrollo de la conciencia (nivel que denominamos Supraconciencia o Conciencia Transpersonal) no solo es la única vía posible a la total plenitud, sino que se considera que esta necesidad que tiene la conciencia de continuar evolucionando se expresa de un modo tan potente que llega a ser compulsivo, y esta misma necesidad es a veces responsable del sufrimiento que los seres humanos experimentamos si nuestro proceso evolutivo esta bloqueado, aunque hayamos conseguido fama, poder, "tengamos todo lo que una persona pueda querer", etc. (En los hoteles de 5 estrellas se suicida mas gente que en la totalidad de los demás).
Por esto la psicología transpersonal busca "desbloquear" este proceso y proporcionar las herramientas para una evolución que pasa necesariamente por la trascendencia de un ego que siendo imprescindible inicialmente para permitir al niño el construir una identidad adulta y adaptarse a la realidad, es posteriormente en sus adicciones, apegos, temores, prejuicios, etc., un obstáculo para el acceso a la experiencia Supraconciente.
Para ilustrar este punto haremos una analogía; El hombre históricamente ha saqueado la naturaleza y ha obtenido grandes beneficios de ésta que le han permitido su actual predominio, pero por este camino ha llegado a un punto catastrófico en el que para poder continuar su evolución como especie en este planeta y no exterminarse a si mismo esta obligado a salir de su egoísmo miope e incluir a todos los seres vivos en su proyecto, pasando así del etnocentrismo a la ecología Del mismo modo, aunque el individuo logre inicialmente el éxito adaptativo por el desarrollo del ego, alcanza también por este camino (posteriormente) un punto sin salida en el que, para continuar evolucionando, debe extender su "identidad" hasta abarcar al resto de los seres y del universo.
Para trabajar en esta nueva etapa del camino evolutivo, la psicologia transpersonal encuentra su modelo en aquellos seres humanos que habiendo expandido su conciencia y habiendo accedido a la experiencia Transpersonal actuaron y nos hablaron desde allí (Sakyamuni "El Buda", Jesús "El Cristo" Ghandi "El Mahatma", etc. son algunos de ellos), personas como nosotros cuyo ejemplo aun nos conmueve a todos y que representan el desarrollo de las potencialidades que todos poseemos y que están a la espera de ser desarrolladas, pugnando por actualizarse de un modo a menudo doloroso que muchas veces genera síntomas, (que son a menudo diagnosticados como patológicos y suprimidos artificialmente por vía química, perpetuando así estos bloqueos evolutivos en un círculo vicioso).
El término "Psicología Transpersonal" hace referencia entonces al hecho de que su objetivo excede la salud del "yo" y trabaja en el campo de las posibilidades que solamente se abren cuando se trascienden los estrechos limites de la identificación obsesiva con el propio melodrama personal para realizar la Conciencia Universal (El "Yo"). En otras palabras, dejar de "ser lo que creo que soy" para Ser "lo que realmente Soy".
La Psicología Transpersonal promueve la investigación y el estudio de los "estados no ordinarios de conciencia" que pueden ser transpersonales (como vimos anteriormente) pero también pre-personales, como las experiencias obtenidas con ciertas drogas, ciertas experiencias chamánicas, etc.
Estas experiencias “inducidas” pueden ser muy útiles, reveladoras y transformadoras para muchas personas en determinados momentos de sus vidas, pero son estados transitorios y el grueso del trabajo evolutivo para el acceso estable a la experiencia supraconciente resta aun por hacerse. (Esta cuestión ha sido tratada ampliamente por Ken Wilber en su trabajo “La falacia pre-trans” y es a quien remitimos para su ampliación).
La psicoterapia transpersonal es una herramienta excelente para promover la evolución de la conciencia, pero solo podrá existir una terapia verdaderamente transpersonal si el terapeuta trabaja sistemáticamente en la evolución de su propia conciencia y ya ha logrado un cierto avance en este proceso, lo que hace difícil el encontrar psicoterapeutas preparados. En esto (elegir el psicoterapeuta transpersonal adecuado) como en todas las cosas importantes de la vida hemos de proceder a informarnos suficientemente, (entrevistando a los "candidatos" por ejemplo) reflexionando luego serenamente la cuestión, y permitiendo finalmente a nuestra Intuición el guiarnos.
Ampliando conceptos: Mas definiciones y contextualizaciones sobre la psicología transpersonal
La Psicología Transpersonal surgió para abordar cuestiones que la Psicología mayoritaria había marginado debido a una serie de falsas creencias que funcionan como limitaciones para la comprensión de la naturaleza humana. La primera de estas falsas creencias es que el desarrollo psicológico cesa al acceder a la madurez, creencia que comienza a ser desmentida desde las propias instancias de la psicología evolutiva oficial. La segunda es que la salud psicológica puede ser deducida del estudio de la patología. La tercera, que todos los estados no ordinarios de conciencia y las experiencias místicas o transpersonales son insignificantes o patológicas.
Acompañando a estas creencias falsas, la psicología tradicional ha evolucionado en base a los métodos aceptados por la comunidad científica y, como dijo Maslow, cuando la única herramienta es un martillo, todo empieza a parecerse a un clavo.
El cientificismo y su soporte filosófico, el positivismo lógico, que se pretenden la única forma válida de producción de conocimiento, han sido un lastre importante para la evolución del saber antroposocial, empujándole hacia una concepción mecanicista propia de una anticuada visión de las ciencias naturales. Paradójicamente, en el mismo momento que la conciencia era eliminada de la psicología en nombre de la física, ya que según la visión cientificista la conciencia seria solo un epifenómeno de la actividad cerebral, (según Moleschot el cerebro segrega ideas como el hígado segrega bilis) la propia física volvía a necesitar de la conciencia para formular las leyes de la mecánica cuántica, que posee una lógica interna diferente de la física newtoniana, y que son las mismas paradojas que surgen al querer explicar la experiencia transpersonal.
Por ejemplo, las partículas subatómicas guardan entre sí una relación contradictoria que permite afirmar que cada partícula es al mismo tiempo todas las demás partículas. O sea, que ni siquiera existe comunicación entre ellas, pues su relación no parece ser de naturaleza causal. Simultáneamente, muchas de las personas que han alcanzado o experimentado transitoriamente este nivel o estado de conciencia transpersonal, refieren una relación paradojal entre el todo y las partes. No solamente las partes se encuentran en el todo, algo que es evidente, sino que el todo se encuentra en las partes. Esto pone de manifiesto la coincidencia de un estado de conciencia con hallazgos de la física moderna como la imagen holográfica, que David Bohm ha utilizado como base para su teoría holográfica del universo, y el neurobiólogo Karl Pribram ha utilizado para su explicación del funcionamiento cerebral, etc..
En principio, la Psicología Transpersonal comenzó estudiando las características, efectos y significado de estos estados no ordinarios de conciencia, así como los medios de llegar a estas experiencias cumbre, místicas, estéticas, trance, iluminación, etc.
Diversos autores han conferido a las experiencias transpersonales las siguientes características:
- Carácter inefable: la experiencia que no se puede describir con el lenguaje usual.
- Trascendencia del espacio y del tiempo: cuando se está en otra dimensión, el tiempo ya no existe y el espacio tridimensional desaparece.
- Sentimiento de lo sagrado: vivencia de que el universo es un lugar sagrado y que aquí y ahora se está produciendo algo grande y digno de sumo respeto.
- No Dualidad: desaparición de la percepción dualista yo-mundo o sujeto-objeto.
- Cambio del sistema de valores y del comportamiento: cambio que tiende a los valores B de Maslow (belleza, bondad, verdad), progresivo desapego de los bienes materiales, visión de una luz y en ocasiones desarrollo de habilidades parapsicológicas.
- Certeza de realidad: le confieren una certidumbre absoluta de que lo vivido es real, inclusive mucho más real que lo vivido de ordinario en la cotidianidad.
- Desaparición del miedo a la muerte: se percibe la vida como eterna, aún cuando la existencia física es transitoria
La psicología transpersonal trasciende los límites de una lógica del individuo y en lugar de considerarlo el centro de la cuestión, lo sume en una trama sistémico-ecológica de la realidad en la cual constituye un elemento más, superando así la vigente epistemología del enfoque newtoniano que sitúa al hombre en el centro del universo, cuando en verdad no es sino un elemento más dentro del contexto.
La psicología transpersonal apunta, por ende, a la expansión del campo de la investigación psicológica, para incluir dimensiones de la experiencia y el comportamiento humano que se asocian con la salud y el bienestar, llevados a estadios nunca antes considerados por la epistemología positivista.
Para conseguirlo, se nutre tanto de la ciencia occidental, fundamentalmente de aportes de la física cuántica, de la astrofísica biotrópica y la relatividad einsteniana, como de la sabiduría oriental. De esa manera, integra los conocimientos que aportan ambas tradiciones para conocer las potencialidades del hombre.
La psicología transpersonal parte además de la base de que todos los enfoques y escuelas psicológicas son complementarias entre sí y válidas por lo tanto en la parcela que cada una trabaja, pero parciales respecto de una totalidad que no puede ser enteramente abarcada por ningún enfoque único.
Asimismo su objetivo terapéutico básico no son los conflictos particulares (aunque los reconoce, los trabaja y los integra) sino las soluciones generales que surgen inexorablemente con la expansión de la conciencia, y su modelo referencial (como señalabamos al principio) no son las personas afectadas por síntomas neuróticos ni las llamadas "normales" sino los Héroes, los Budas, etc. O dicho de otro modo, la psicología transpersonal no busca su modelo referencial en la psicopatología o psicología de la carencia, sino en la psicología de la plenitud.
«La inteligencia, sea emocional o de cualquier otro tipo, o es social o no es inteligente.»
La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1993), popularizada por Goleman, describe, entre otras, la inteligencia intrapersonal, que permite comprenderse y trabajar con uno mismo, y la interpersonal, que permite comprender a y trabajar con los demás.
Ambas configuran la inteligencia emocional: capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía de pensamiento y de acción; esta capacidad está en la base de las experiencias de solución de los problemas significativos para el individuo y para la especie.
Desde el punto de vista educativo preferimos hablar de educación emocional, acentuando que es una capacidad que se aprende y que tiene por finalidad aumentar el bienestar personal y social. Hablamos de emociones y de sentimientos. Sentimiento es el término que designa las experiencias que integran múltiples informaciones y evaluaciones positivas y negativas, implican al sujeto, le proporcionan un balance de su situación y provocan una predisposición a actuar. Hay sentimientos duraderos y estables. Las emociones serían un sentimiento breve, de aparición normalmente abrupta, que se acompaña de alteraciones físicas perceptibles (agitación, palpitaciones, palidez, rubor...).
Las habilidades que pone en juego la educación emocional pueden agruparse en cuatro bloques:
La conciencia de uno mismo: es la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece. Requiere estar atentos a nuestros estados de ánimo y reacciones (pensamiento, respuestas fisiológicas, conductas manifiestas...) y relacionarlas con los estímulos que las provocan. La expresión voluntaria de diferentes emociones, su dramatización, es una forma de aprenderlas.
La autorregulación: cuando tenemos conciencia de nuestras emociones tenemos que aprender a controlarlas. No se trata de reprimirlas, ya que tienen una función, sino de equilibrarlas. No tenemos que controlar que no aparezcan, sino controlar el tiempo que estamos bajo su dominio. La capacidad de tranquilizarse uno mismo es una habilidad vital fundamental y se adquiere como resultado de la acción mediadora de los demás.
La motivación: es la fuerza del optimismo, imprescindible para conseguir metas importantes. Está relacionada con diversos conceptos psicológicos como el control de impulsos (capacidad de resistencia a la frustración, de aplazar la gratificación), la inhibición de pensamientos negativos (para afrontar con éxito retos vitales), el estilo atribucional de éxito y fracaso, la autoestima (expectativas de autoeficacia)...
La empatía: es la experimentación del estado emocional de otra persona; la capacidad de captar los estados emocionales de los demás y reaccionar de forma apropiada socialmente. Tiene dos componentes: el afectivo y el cognitivo. El componente afectivo puede ser suficiente, los niños pequeños son un ejemplo de ello. En cambio, el cognitivo únicamente no es suficiente. Los psicópatas (trastorno de personalidad antisocial), los maltratadores, pueden “saber” cognitivamente que su víctima sufre, pero pueden continuar haciéndole daño porque son incapaces de “sentir” el dolor que le producen, no hay emoción.
Una programación Estos aspectos están poco o nada desarrollados en nuestro sistema educativo. Hace falta una intervención sistemática en educación emocional ya desde las etapas de Educación Infantil y Primaria para prevenir las conductas antisociales posteriores El proceso que debe seguir un colectivo para aprender a hacer las cosas juntos, respetando la diversidad de sus miembros y aprovechando las potencialidades de cada uno, es largo. No es suficiente con hacer “algunas actividades” de vez en cuando. En este sentido al profesorado nos falta formación y herramientas para afrontar este aspecto con garantía de éxito. Trabajar para mejorar la convivencia como marco en que se apoyen el resto de los aprendizajes debe ser una opción del Centro.
Un programa de educación emocional debe tener como prioridad a los maestros, que en definitiva son quienes tienen que llevarlo a término. Ferran Salmurri (2002) ha realizado un programa de intervención para escuelas de Primaria. Primero sólo trabaja con los maestros, partiendo de las hipótesis que el estado de ánimo de los adultos influye en los alumnos, que nuestro estado de ánimo depende de nosotros y que podemos aprender.
Después son los maestros los que trabajan con los alumnos. Este sistema produce doble beneficio: para el maestro y para los alumnos. Con más recursos emocionales aumenta la tolerancia a la frustración y cuanta más salud mental, más rendimiento escolar.
La educación emocional tiene que formar parte del currículum. Además de la sesión semanal sistemática, tiene que integrarse en la tarea diaria del maestro. Acostumbrarse a preguntar: cómo te sientes, cómo crees que se siente el otro, cómo te sentirías en su lugar, por qué crees que has hecho esto, qué habrías podido hacer en lugar de esto... puede ayudar a entender las motivaciones que están en la base de los conflictos y empezar a resolverlos.
Podemos ubicar las sesiones dentro del área de Lengua, ya que en definitiva se trata de hablar, escuchar, leer y escribir. Y se manejan diferentes tipologías textuales: argumentación, exposición, resumen, diálogo, narración...
"La amenaza más seria para nuestra democracia no es la existenciade los Estados totalitarios extranjeros. Es la existencia en nuestras propias actitudes personales y en nuestras propias instituciones, de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la confianza del líder. Por lo tanto, el campo de batalla esta también aquí, en nosotros mismos y en nuestras instituciones"
John Dewey
LA LIBERTAD COMO PROBLEMA PSICOLOGICO
El análisis del aspecto humano de la libertad y de las fuerzas autoritarias obliga a considerar un problema general: el que se refiere a la función que cumplen los factores psicológicos como fuerzas activas en el proceso social; lo que conduce al problema de la interacción quelos factores psicológicos, económicos e ideológicos ejercen en aquel proceso.
Diferencias entre el punto de vista del libro y los conceptos freudianos clásicos alrespecto: Freud aceptaba la creencia tradicional en una dicotomía básica entre hombre y sociedad, así como la antigua doctrina de la maldad de la naturaleza humana. El hombre, según Freud, es un ser fundamentalmente antisocial. La sociedad debe domesticarlo, concederle unas cuantas satisfacciones directas de aquellos impulsos que, por ser biológicos, no pueden extirparse; pero en general la sociedad debe purificar y moderar hábilmente los impulsos básicos del hombre.
Como consecuencia de esta represión, los impulsos se transforman en tendencias que posee en valor cultural y que llegan a constituir la base humana de la cultura (SUBLIMACION).
La relación del individuo con la sociedad en la teoría de Freud es en esencia decarácter estático: el individuo permanece virtualmente el mismo, y tan solo sufre cambios en la medida en que la sociedad ejerce una mayor presión sobre sus impulsos naturales (obligándolo así a una mayor sublimación) o bien le concede mayor satisfacción (sacrificando de este modo la cultura).
Contrariamente al punto de vista de Freud, el análisis que se ofrece en este libro se fundasobre el supuesto de que el problema central de la Psicología es el que se refiere al tipoespecifico de conexión del individuo con el mundo, y no con el de la satisfacción ofrustración de una u otra necesidad instintiva perse, además de que no se ve la relación entre individuo y sociedad como de carácter estático.
Las inclinaciones de los hombres no forman parte de una naturaleza humana fija y biológicamente dada, sino que resultan del proceso social que crea al hombre.
(La tarea propia de la Psicología social es la de comprender este proceso en el que se lleva acabo la creación del hombre en la historia. Pero no solamente el hombre es producto de la historia, sino que también la historia es producto del hombre. La solución de esta contradicción aparente constituye el campo de la Psicología social.)
Pero igual que no comparte el punto de vista freudiano, también se rechazan aquellas teorías que desprecian el papel del factor humano como uno de los elementos dinámicos del proceso social
(ej. Durkheim). El supuesto común de estas doctrinas es que la naturaleza humana no posee un dinamismo propio, y que los cambios psicológicos deben ser entendidos en términos de nuevos hábitos, como adaptaciones a nuevas formas culturales. Aun cuando no exista una naturaleza humana prefijada, no podemos considerar dicha naturaleza como infinitamente maleable y capaz de adaptarse a toda clase de condiciones sin desarrollar un dinamismo psicológico propio.
La naturaleza humana, aun cuando es producto de la evolución histórica, posee ciertos mecanismos y leyes inherentes, cuyo descubrimiento constituye la tarea de la Psicología. Adaptación estática y dinámica: la estática es una forma de adaptación a las normas que deje inalterada toda la estructura del carácter e implique simplemente la adopción de un nuevo habito.
Por adaptación dinámica entendemos aquella especie de adaptación que ocurre, por ejemplo, cuando un niño sometiéndose a las ordenes de un padre severo, se transforma en un "buen chico" (porque lo teme tanto que no puede actuar de otra forma).
RESUMEN:La naturaleza humana no es ni la suma total de los impulsos innatos fijados por la biología, ni tampoco la sombra sin vida de las formas culturales a las cuales se adapta de una manera uniforme y fácil; es el producto de la evolución humana, pero posee también ciertos mecanismos y leyes que le son inherentes. Hay ciertos factores en la naturaleza del hombre que aparecen fijos e inmutables: la necesidad de satisfacer los impulsos biológicos y la necesidad de evitar el aislamiento y la soledad moral. El individuo debe aceptar el modo de vida arraigado en el sistema de producción y distribución propio de cada sociedad determinada. En el proceso de adaptación dinámica a la cultura se desarrolla un cierto numero de impulsos que motivan las acciones y los sentimientos del individuo. Este puede o no tener conciencia de tales impulsos, pero en todos los casos ellos son enérgicos y exigen ser satisfechos una vez que se han desarrollado. Se transforman así en fuerzas poderosas que a su vez contribuyen de una manera efectiva a forjar el proceso social.
ESTE LIBRO trata sobre los agentes químicos, fármacos, medicamentos o drogas que tienen efectos en el cerebro, es decir, en el sistema nervioso central (SNC). Y al referirnos a ellos emplearemos estos términos indistintamente.
Existen sustancias naturales, como el café o el chocolate hasta la morfina o el peyote, y sintéticas (fabricadas por el hombre) que, a causa de sus propiedades fisicoquímicas, interactúan con porciones del cerebro que las reconocen como propias. Pero ¿cómo es esto posible?, ¿cómo ocurre este reconocimiento? ¿Quiere esto decir que el cerebro normalmente contiene drogas?
En efecto. El cerebro está lleno de drogas. Y gracias a ellas el cerebro es la maravilla que todos conocemos pero que poco entendemos. Estas "drogas" hacen que el cerebro funcione; producen estimulación e inhibición nerviosas, dos de los elementos fundamentales de la comunicación celular. Con estas sustancias percibimos nuestro ambiente, queremos y odiamos, aprendemos y olvidamos, hablamos y nos movemos. Son sustancias que pueden convertirse en la solución a un problema grave, o en la llave de entrada a los infiernos. Nuestras realidades están hechas de ellas..., lo mismo que nuestros sueños. No podemos separar el sueño y la vigilia porque ambos constituyen estados propios del cerebro y son producto de la interacción entre las sustancias que allí se encuentran. Es necesario pensar en nuestras facultades mentales en esos términos para entender mejor nuestro cerebro, sin olvidar, por supuesto, el medio que lo rodea.
Reconocer lo anterior representa miles de años de avance biológico: el órgano más evolucionado del universo encierra las mismas moléculas que se encuentran en plantas y organismos inferiores y esto apunta hacia un origen común de todas ellas: las fuentes de la vida.
Es decir, al estudiar el cerebro se pueden conocer también las sustancias que contiene y entender el porqué de los efectos de las drogas capaces de afectarlo. Y cuanto mejor se conozca el cerebro, mejor combatiremos sus enfermedades.
No todo es color de rosa. El cerebro es un órgano delicado que dirige nuestros actos, nuestra voluntad y nuestros sentimientos. Esto significa que las drogas capaces de alterarlo actúan en lo más esencial de nuestra humanidad. Si pensamos en el amigo que cambia radicalmente de personalidad después de haber ingerido elevadas dosis de alcohol, o en el joven que inhala solventes aun sabiendo del daño que esto acarrea, nos daremos cuenta de que las drogas representan un cuchillo de dos filos.
Deseamos reiterar la aclaración ya hecha: cuando hablamos de drogas nos referimos a lo que en general se conoce como fármacos definidos como todas aquellas sustancias capaces de modificar la sustancia viva. Y en este sentido, se consideran fármacos tanto el perfume (o si no ¿cómo nos podría gustar o disgustar?) como la cocaína, pasando por la aspirina o el té de tila. Así es. No hay que asustarse. Se trata, en efecto, de todas las sustancias que nos hacen "sentir algo": las "naturales" que conseguimos con el yerbero del mercado, y las ampolletas de tranquilizantes que adquirimos en la farmacia. No pensemos, al leer esta obra, que cuando hablamos de "drogas" sólo nos referimos a las sustancias prohibidas o dañinas. En este contexto, por lo tanto, será equivalente hablar de fármaco o de droga, esta última tal y como se utiliza en francés o inglés (v. gr., en inglés drugestore —literalmente 'tienda de drogas'— = farmacia). Es quizás la acepción científica más amplia de dicho término.
Para entender cómo funcionan los fármacos es necesario conocer su estructura química, el proceso de su preparación, los factores que determinan su potencia o la vía por la que se administran, los mecanismos de sus efectos y cómo interactúan con el tejido nervioso.
Los objetivos de esta búsqueda son múltiples: combatir las enfermedades que afectan el sistema nervioso (y cuyas desastrosas consecuencias para el paciente y su ambiente conocemos) y, en general, mejorar la calidad de vida del ser humano y los animales.
Este conocimiento no es sencillo. Algunos aspectos serán más áridos que otros, pero el marco general no cambia, puesto que abordaremos una materia muy compleja: nuestro cuerpo y nuestra mente, nuestros dolores y nuestras pasiones. Mantengamos presente esta idea para hacer una travesía placentera. Es el mejor modo de aprender.
Como siempre es tranquilizante saber lo que nos espera, me permito resumirles los temas de los que hablaremos:
La Primera Parte expone conceptos básicos acerca de la anatomía y el funcionamiento nervioso, el comportamiento y los neurotransmisores (moléculas que produce el cerebro y hacen posible la comunicación entre las neuronas) y de sus receptores (las partes de la célula que reconocen al neurotransmisor y a las drogas).
La Segunda Parte trata sobre los fármacos propiamente dichos. Hablaremos un poco de su historia, que representa los orígenes de una cultura, de cómo se administran, absorben y metabolizan y las formas de eliminación del organismo. Después nos referiremos a los mecanismos generales de acción farmacológica, o sea, cómo actúan las drogas.
En la Tercera y Cuarta Partes se revisan, específicamente, las familias de sustancias que tienen efectos sobre el tejido nervioso.
Y, finalmente, la Quinta Parte incursiona en el terreno del uso y abuso de drogas, y los factores que influyen en la vulnerabilidad del ser humano para desarrollar farmacodependencias.
En resumen, esta obra trata sobre la neuropsicofarmacología, rama de la medicina que estudia los efectos de los fármacos en el cerebro y la mente. No pretendemos que este libro solamente lo lean estudiantes de medicina o psicología. Creemos que con un poco de esfuerzo, casi cualquier persona puede tener acceso a la mayor parte de esta obra. No es necesario saber para querer aprender. Basta estar interesado, tener curiosidad y perseverar un poco.
El concepto de disonancia cognitiva, en Psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.
El concepto fue formulado por primera vez en 1957 por el psicólogo estadounidense Leon Festinger en su obra A theory of cognitive dissonance. La teoría de Festinger plantea que al producirse esa incongruencia o disonancia de manera muy apreciable, la persona se ve automáticamente motivada para esforzarse en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre sí, constituyendo una cierta coherencia interna.
La manera en que se produce la reducción de la disonancia puede tomar distintos caminos o formas. Una muy notable es un cambio de actitud o de ideas ante la realidad.
La motivación para la reducción de la disonancia se debe a la tensión psicológica que un individuo tiene que soportar cuando su sistema cognitivo presenta una gran disonancia o incoherencia interna. Por ejemplo, una persona con valores y creencias morales inculcadas desde su infancia puede verse involucrado en acciones que él mismo rechazaría (guerras, muertes, torturas...), por lo que se ve motivado a introducir valores superiores que justificarían su actitud: la defensa de la Patria, el evitar males mayores, etc.
Mentalidad retributiva
En la toma de decisiones, es también muy importante el efecto de la disonancia cognitiva. Cuando hay un esfuerzo o se produce un coste, lo consistente es que a este costo o penalidad le siga una recompensa apreciable. Toda persona busca el éxito, que no es otra cosa que la recompensa ante el esfuerzo. Por el contrario, el fracaso es disonante; ocurre cuando al esfuerzo o costo no le sigue la recompensa. En estos casos el individuo puede reducir la consiguiente disonancia buscando otra posible recompensa futura: sólo se aprende del error, esto servirá para evitar futuros errores... Otras veces, cuando se ha elegido una alternativa que no ha resultado lo satisfactoria que se pensaba, se pueden encontrar ventajas que antes no se habían detectado. Por eso, después de una compra importante, el comprador suele valorar mejor el producto adquirido que antes de la compra.
En filosofía, sin embargo, tal tipo de disonancia cognitiva no se interpreta como un fenómeno inherente al ser humano sino como una mentalidad procedente del pensamiento religioso como respuesta al malestar o al dolor. Tal mentalidad se conoce como mentalidad retributiva, debido a que se comprende como una retribución moralmente necesaria al esfuerzo, sacrificio y dolor que per se carecen de valoración. Es lo común en el conjunto de las religiones de todo el mundo y forma parte como residuo en la mentalidad moderna en numerosos momentos de nuestra vida.
El psicoanálisis surge en una época donde la burguesía estaba en la cúspide de la pirámide social. Su ideología moralista, en contra de las necesidades “más bajas” del ser humano, convirtió a la sociedad de la época en un conjunto hipócrita y reprimido orillado a saciar sus placeres en la clandestinidad.
Sigmund Freud les mostró que su desequilibrio mental y físico se debía a la represión, con lo que se ganó el rechazo por un buen tiempo. Pero en su teoría encontraron la mejor salida al claustro en que vivían, así que más que aceptado fue venerado más adelante.
Además de contraponerse a la sociedad de su época Freud revolucionó la psicología de la época, enfocando su atención a cuestiones más subjetivas de la mente.
Dirigió las miradas hacia lo inconsciente, ese lugar donde se guardan aspectos personales de los que no estamos orgullosos o que nos crean conflictos y terminan afectando el curso normal de nuestras vidas por medio de lo que el llamó fijaciones, miedos, histerias, etc.
Sus tratamientos eran originales y se centraban en aspectos únicos de las personas, mediante la concientización de la información inconsciente, es decir, mediante la liberación de esa información guardada por tanto tiempo en un oscuro e inexplorado lugar de la mente, para así superar las adversidades que se le anteponían a la persona.
Colaboraron con Freud distintos profesionales de la salud mental, entre ellos Carl Gustav Jung, el más famoso de sus discípulos, pero no su más fiel seguidor, cómo podremos observar más adelante.
Jung, además de aceptar y hablar sobre el Inconsciente, nos habla del Inconsciente Colectivo, un nuevo elemento de la mente donde se conserva información que poco varía entre una persona y otra. Esta idea la obtuvo durante la práctica y en base a los fundamentos del psicoanálisis de Freud.
Todo inició con un tratamiento al que denominó Individuación del Ser, que consiste en obtener la manifestación espontánea de un contenido inconsciente. En esa ocasión había hecho uso de una nueva técnica que llamó la Imaginación Activa donde según las aptitudes del paciente éste debería representar un sueño o alguna ocurrencia en forma, dialéctica, visual, de baile, acústica, de dibujo o plástica. El resultado fue un número considerables de representaciones que en un principio no pudo interpretar.
Por mucho tiempo intentó interpretar dichas representaciones y se llevó una gran sorpresa: las representaciones contenían elementos formales que se repetían y presentaban características análogas en sujetos opuestos.
Ante sus ojos se le presentaba un supuesto teórico que revolucionaría su vida y la de muchos más, estaba consciente de ello, por lo que comenzó a estudiar el fenómeno.
A lo largo de este texto se intentará explicar un poco de su teoría y algunos de los principales conceptos derivados de ésta a manera de introducción de la teoría del Inconciente Colectivo. Para ello he escogido el libro “Arquetipos e Inconsciente Colectivo”, publicado por primera vez entre 1933 y 1934.
Comenzar este texto resulta tan difícil como lo fue sobrepasar el primer capítulo de la obra, por lo que me gustaría, para empezar, que se detuviera a reflexionar sobre el término Inconsciente Colectivo. ¿Qué cosas evoca?
Ahora, pido que dé forma al término arquetipo. Resulta más difícil dar forma a esta palabra, pero más difícil es dar forma al Inconsciente Colectivo sin saber antes que es un arquetipo.
LOS ARQUETIPOS
Según el diccionario, un arquetipo es el modelo original de una obra material o intelectual.
En otras palabras, un arquetipo es aquello de lo que devienen cosas nuevas y más complejas. Por lo que hablamos de un elemento que propicia el inicio de un todo. Un elemento arcaico que predispone, en este caso, las formas de ser y actuar de una u otra manera.
Agreguémosle ahora un carácter universal e innato, con la capacidad de estar presente en el mundo anímico de todos los hombres sin importar la infinidad de elementos que los distinguen unos a otros y podemos afirmar que se encuentra en la psique del ser humano más tiempo del que podríamos imaginar, sentando las bases del comportamiento humano sin importar época, región o idioma.
En resumidas cuentas el arquetipo es un a priori de la psique que rige la vida de la humanidad.
¿De qué manera sabemos que existen los arquetipos? No espere encontrar una imagen que ilustre un arquetipo, porque no deja de ser un elemento subjetivo.
A pesar de ello existen pruebas sobre su existencia a las que Jung denominó representaciones arquetípicas.
Estas representaciones el ser humano las creo en un punto de la historia quizá por su interés de dar significado a una parte de él que no podía describir tan fácilmente.
En principio, al ser mencionadas y estudiadas muy aparte de la teoría del Inconsciente Colectivo nos parecerán, más bien, representaciones de fenómenos exteriores a él, pero no es así.
REPRESENTACIONES ARQUETÍPICAS
Las representaciones arquetípicas colectivas son expresiones conscientes de los arquetipos, transmitidos persona a persona, generación tras generación, a lo largo del tiempo de forma mediata que cobran significado según el contexto en el que surgen.
Cuando estas expresiones se dan, por el contrario, de forma inmediata, estamos hablando de representaciones arquetípicas individuales que cobran sentido en relación con la forma de ser y concebir la vida de cada individuo.
Ejemplo de las primeras es el mito.
Recordando la descripción que se me ha dado desde pequeña de este termino, el mito es el medio por el cual el ser humano intenta explicar los sucesos de su vida diaria.
De esta manera surgen y dioses y motivos en un acontecimiento tan ordinario como la puesta del sol y el inicio de la noche, por una parte para explicar el fenómeno, por otro lado para llenar el vacío existencial de la humanidad.
Su uso y trascendencia en cuanto a la explicación de fenómenos converge en el surgimiento de las ciencias, pero en esencia el mito es y siempre será una representación del alma.
En cambio una representación arquetípica individual es expresada, por ejemplo, mediante el sueño, donde se revela información que cobra sentido según el individuo.
Ambos tipos de representaciones cobran un simbolismo, ya sea en la vida de las personas como en una sociedad entera, brindando cierta tranquilidad al ser humano.
Ahora que sabemos qué es un arquetipo y de qué manera se manifiesta, podemos reemprender el camino para pronto llegar a la parte donde descubriremos qué es el Inconciente Colectivo.
Mientras tanto nos queda hablar de dos arquetipos distintos que encierra nuestra mente en el Inconsciente Colectivo y que han participado en la construcción de las sociedades del mundo y la historia sin que nos hayamos percatado antes de su existencia.
El ARQUETIPO DE LA SOMBRA
Representa el camino hacia un estado superior del ser y de la humanidad, partiendo del empobrecimiento de simbolismos dados a las representaciones arquetípicas tanto colectivas como individuales
Hablar del empobrecimiento del simbolismo de arquetipos colectivos es hablar de la pérdida de la creencia en lo subjetivo, en los dogmas. De caer en una oscuridad que nos obliga a buscar más allá para encontrar aquello que calme la intranquilidad del corazón y de la mente. Del abandono de la espiritualidad por eso que hoy llamamos intelecto, el cual nos brinda la herramientas necesarias para trascender, y nos hace sentir fuertes y superiores a todo lo que no rodea por poseer el conocimiento de lo que somos.
Superar la revelación del arquetipo de la sombra implica descubrir, para bien o para mal, que más que seres únicos, con capacidades suficientes para controlar de cierta forma nuestro entorno y con una conciencia del mundo y de nosotros, somos en realidad seres inconscientes incapaces de asimilar fácilmente las verdades que nos ayudarán a encontrarnos. Modificados por nuestro entorno, encandilados por imágenes que nos dan respuestas adornadas.
Quien logra superar este arquetipo deja de ignorar su sentido en el mundo, su verdadero yo. Se encuentra a él mismo sin máscaras, y esto resulta gratificante, pues es así como descubre sus límites y alcances convirtiéndose en dueño de su propio destino.
Para Jung la superación de este arquetipo implica la pérdida de la bella espiritualidad y el alzamiento de una aburrida sabihondez.
ARQUETIPO DEL ÁNIMA
El psicoanálisis tiende a la desvalorización de la figura femenina, por lo que esta obra no es la excepción.
En un principio dan ganas de ponerte agresiva con el indefenso libro, pero conserva la calma pronto te serán reveladas las verdaderas intenciones de las palabras de Jung. Me pasó eso y eché a reír cuando, ya más relajada y sin sentimientos hostiles hacia el libro, retome mi lectura y me topé de nuevo con sus palabras, que empezaron a sonar menos agresivas: “el alma (ánima) con astucia y juegos engañosos arrastra a la vida la inercia de la materia que no quiere vivir[1]”, y vinieron a mi cabeza imágenes, recuerdos, anécdotas que me hicieron pensar que este era uno de esos casos donde cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Para que nos entendamos, el arquetipo del ánima engloba términos como alma, o hálito, adjudicadas todas ellas a la figura femenina, y representan el a priori de los estados de ánimo, reacciones, impulsos, y de todo lo espontáneo en la vida psíquica.
El ánima es magia, tabú. Es –tomen nota por favor- : la serpiente en el paraíso del hombre inofensivo, lleno de buenos propósitos e intenciones[2] (¡!). Es la Eva que arrojó a Adán a la tierra, donde se enredó quedando condenado a vivir la vida.
Además representa una sabiduría oculta entre dos opuestos. Es el bien y el mal, actuando al mismo tiempo ocultando sus verdaderas intenciones. Las cuales deberán ser descubiertas por el hombre para entender el sentido de la vida misma. Y es por esto que el ánima en su juego pierde valor, y de la misma manera lo pierde el sentido de la vida, porque ningún hombre tiene la capacidad para interpretara y ella no tiene la capacidad de interpretarse a sí misma.
Ésta sabiduría oculta impresiona de tal forma al hombre que le es imposible desprenderse de ella, por lo que siempre intentará interpretarla, lo que resulta, en esta teoría, un síntoma patológico que deberá ser superado para poder ser hombre. Separarse de su madre, eliminar toda dependencia a la figura femenina es el camino hacia una estabilidad emocional.
En el caso de los artistas si nunca se logra este desapego pasa desapercibido, pues hablamos de una cuestión distinta, Lo mismo pasa con los homosexuales, quienes no dependen de la figura del ánima, sino que se identifican con ella.
Algunas representaciones de este arquetipo son la Virgen María, el hálito de vida que sopla Dios en Adán y aquellos seres mitológicos que significan vida y hermafrodismo, por representar opuestos unidos(bien y mal en la mujer).
EL INCONSCIENTE COLECTIVO
¿Entonces qué es El Inconsciente Colectivo? Quizá ya se tenga una idea más clara de lo que engloba este término. Aún así me gustaría retomar la concepción de Freud sobre lo que él llamó El aparato Psíquico para que se entienda mejor.
Freud concebía la mente como un aparato donde se desarrollaban tres tipos distintos de procesos, los conscientes, inconscientes y preconscientes.
El primero se refiere a aquel proceso que nos ayuda a llevar el día a día reconociéndonos en un tiempo y espacio determinados.
El segundo no se explica mejor que como aquel lugar cuya misión es conservar información poco deseada, borrada del campo de la conciencia, que ejerce una gran influencia en nuestros actos.
Se supone que la información que queda en el inconsciente difícilmente pasa al consciente para actuar de forma directa en nuestra vida, Pero como nada es definitivo Freud nos habla de dos tipos distintos de inconsciente: el latente y el reprimido, o lo propiamente inconsciente. Éste resulta casi imposible llevar a conciencia. En cambio, el inconsciente latente es aquel que tiene mayor influencia, el que nos lleva a caer en actos fallidos,[3] y por lo tanto, el que es capaz de conciencia.
Entonces, se entiende que no todo lo que queda en el inconsciente es incapaz de ser llevado a la consciencia ni viceversa, es por ello que Freud designa al preconsciente la función de filtro, cuyo cometido es decidir cómo y cuándo la información circula a través de estos dos planos –el consciente e inconsciente-.
Analizando esta información podemos decir que la información contenida en el inconsciente de Freud es, como dice Jung, de naturaleza exclusivamente personal, pues se constituye de elementos recolectados a lo largo de la vida de cada ser.
Centrándonos en la teoría de Jung él reconoce dos tipos de inconsciente: el personal, y el colectivo dentro de lo que él llamó La Psique, análogo al Aparato Psíquico de Freud.
El primero es un estrato en cierta medida superficial del inconsciente que descansa sobre un estrato inferior, que no se origina en la experiencia y adquisición personal, sino que es innato y de carácter universal, pues es: “idéntico a sí mismo en todos los hombres y constituye un fundamento anímico de naturaleza suprapersonal existente en todos los hombres”[4]
Mientras que el inconsciente personal se constituye de los complejos de carga afectiva[5], el inconsciente colectivo se constituye de arquetipos.
Resumiendo. El Inconciente Colectivo es el primer lugar que se desarrollo en la mente, con información cuyo origen desconocemos, pero que funge como creador de
CONCLUSIONES
Jung, al igual que Freud centra su estudio en un aspecto subjetivísimo de la mente, y, aunque retome su teoría le da un giro inesperado a ésta integrando las partes de la mente en una unidad inconsciente – consciente, no como partes separadas una de la otra. Y es que vista en unidad es más poderosa, con alcances más lejanos,
Como hemos visto en este texto, la mente en una unidad tiene alcances generacionales de información que estructura la vida del ser humano desde hace tantos años y que guardan aún un secreto que debe ser revelado: el sentido de la vida misma
Cabe destacar que el inconciente colectivo a pare de ser visto como una simple teoría, debe ser vista como un campo de estudio amplísimo, pues aún quedan muchos mitos y leyendas que tendrán que ser traducida a arquetipos universales que eleven nuestro espíritu a un plano utópico y aún no conocido. Una revelación tan gratificante como nadie tiene idea.
← JUNG C. G. ARQUETIPOS E INCONSCIENTE COLECTIVO. Ed. Paidós Psicología Profunda, España, 2004
← NUEVO DICCIONARIO LAROUSSE MANUAL ILUSTRADO. México, 1984.
← VEGA G. L. y MOYA S. J. HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA II. Ed. Siglo XXI, pp., 65-132. España, 1993.
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[1] C. G. Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo, Pág. 38
[2] C. G. Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo, Pág. 39
[3] Aquellos que nos llevan a crear miedos irrazonables (fobias), o ser intolerantes ante ciertos estímulos del exterior (o histerias), entre otras cosas. Para entender mejor esto recurrir a las teorías de Freud.
[4] C. G. Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo, Pág. 10
[5] Retoma el concepto de la teoría psicosexual de Freud, donde nos habla de deseos reprimidos traducidos en una tendencia involuntaria e inconsciente que nos hace creer y sentir cosas afectando así nuestra conducta. El complejo de Edipo y complejo de castración son ejemplos.
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