De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.
Mario Benedetti
Niño mirando el nacimiento del nuevo hombre.
Salvador Dalí.
Dalmacio Negro Pavón, uno de los intelectuales más originales y profundos de la filosofía política en español, nos ofrece en El mito del hombre nuevo un cuidadoso examen de los principales antecedentes, concepciones y tendencias relacionados con la utopía del hombre nuevo.
En este mito, íntimamente dependiente de la religión secular, el autor identifica uno de los dogmas fundamentales que han configurado la mentalidad de nuestro tiempo, desde el siglo xix hasta el xxi, y trata de sacar a la luz sus principales rasgos y conexiones.
El mito del hombre nuevo es una nueva religión; secular, artificial y artificiosa. Sus principios radican en el artificialismo que corre por toda la cultura europea desde el contractualismo político. Se basa en la idea de que el hombre puede construir prácticamente todo.
En esta nueva religión, la idea de Dios está completamente borrada. No obstante, es una religión porque funciona como una religión al dirigir las creencias. Toda acción humana se apoya en creencias. Por ejemplo, fuera de la religión secular, toda acción humana se basa en la contraposición entre vida eterna y vida temporal. En la religión secular, desaparece esta contraposición porque es de este mundo y para este mundo. Al desaparecer la contraposición, desaparece la idea de Dios. Lo que no quiere decir que no vuelva a haber divinizaciones y re-sacralizaciones. Se sacraliza la voluntad humana, se sacraliza el conocimiento, se sacraliza el poder del hombre mismo.
Los conceptos que caracterizan la mentalidad moderna (humanismo, calvinismo, racionalismo, cientificismo, igualitarismo, ambientalismo, laicismo, nihilismo...), así como los autores que los han desarrollado, van quedando iluminados a lo largo de este brillante análisis, cuya lectura permite sin duda comprender mejor nuestro tiempo y nuestra cultura, y con ello abrir nuevas perspectivas.
"Otra amenaza, menos franca pero igualmente básica, se cierne sobre la democracia liberal. Ligada en forma más directa con el impacto de la tecnología, está relacionada con la aparición gradual de una sociedad más controlada y dirigida. Dicha sociedad estaría dominada por una élite que justificaría su pretensión de ejercer el poder político fundándose sobre la presunta superioridad de sus conocimientos científicos. Para lograr sus fines políticos, esta élite, ajena a las restricciones que imponen los valores liberales tradicionales, no vacilaría en influir sobre la conducta pública ni en ejercer una estrecha vigilancia y control sobre la sociedad, mediante el uso de las técnicas más modernas."
Zbigniew Brzezinski
Zbigniew Brzezinski fue Consejero de Seguridad Nacional del presidente de EUA Jimmy Carter de 1977 a 1981. En 1981 fue premiado con la Medalla Presidencial de la Libertad por su importante papel en la normalización de las relaciones EUA-China y por sus contribuciones a las políticas de derechos humanos y seguridad nacional de EUA.
Actualmente, es consejero y miembro del consejo de administración del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un importante foco de pensamiento político. También impartió la asignatura Política Exterior Americana en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. El Dr. Brzezinski se doctoró en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard en 1953 y fue académico de la Facultad de la Universidad de Columbia de 1960 a 1989 y de la Universidad de Harvard de 1953 a 1960.
Hace más de 20 años, en su célebre libro "La era tecnotrónica", Zbigniew Brzezinski sostenía que «la paradoja de nuestra época consiste en que la humanidad está pasando, simultáneamente, por un proceso de mayor unificación y de mayor fragmentación ». El mundo, sostenía, «deja de ser un ruedo en el que interactúan, colaboran, chocan o guerrean naciones relativamente autónomas, soberanas y homogéneas (...) y se transforma en un espacio ampliamente integrado por vínculos supranacionales de todo tipo, cuya característica fundamental es la era del proceso político global».
En la base de este raciocinio estaba el cambio desde una sociedad posindustrial a una que denominó «tecnotrónica», dominada por las tecnologías, principalmente la electrónica, con profundas consecuencias sobre la automatización de procesos, la cibernética, y la obsolescencia de las especialidades técnicas que habían dominado la organización socioproductiva hasta ese momento. Para la relación ciudadano-Estado se abría un enorme y complejo campo de posibilidades, por la amplia disponibilidad de medios técnicos de control humano puestos al servicio de la ingeniería social.
La realidad actual ha confirmado e incluso superado los presupuestos que Brzezinski hiciera en la década de los 60. El proceso económico que durante la primera mitad del presente siglo estuvo dominado por las industrias químicas, siderúrgicas y metalmecánicas, hoy ha cambiado y ellas son crepusculares. En el actual ciclo civilizatorio, los sectores más dinámicos de la economía se vinculan a la microelectrónica, la bioindustria y la energía de fuentes no contaminantes, y la fuerza de trabajo debe ser polivalente y especializada en el manejo de la información y los sistemas.
Predomina un mundo cibernético y tecnológico, instantáneo en sus formas de comunicación, con umbrales de seguridad basados en el desarrollo científico y tecnológico antes que en el equilibrio militar, y en el cual predominan formas de gestión social y empresarial totalmente nuevas.
La pertenencia a este mundo globalizado y tecnotrónico ha derrumbado las fronteras ideológicas e instalado una gran estabilidad estratégica global. Pero también, junto a esa estabilidad estratégica, ha generado una gran inseguridad regional con la aparición de nuevos y violentos nacionalismos que se mueven entre la tensión de lo global y su identidad regional y local. En este contexto, la forma y la gestión de las organizaciones y estructuras de la sociedad se fundamentan en bases totalmente diferentes. El insumo crítico de las organizaciones es el conocimiento y la información, que gestionados de manera adecuada, cambian la comparabilidad en las relaciones entre los Estados, generando ventajas comparativas dinámicas en las cuales la relación de poder en el campo internacional depende no ya de ventajas militares, de recursos naturales o realidades geográficas, sino de una compleja red sistémica de factores en los cuales el desarrollo tecnológico, el conocimiento, la organización y la gestión son fundamentales. Ello impone un debate sobre el Estado y sus componentes orgánicos y funcionales, entre los cuales se destaca su tamaño, su definición económica, la fijación de sus metas, el carácter de su inserción internacional, la determinación de sus riesgos de seguridad, entre otras, y que van a determinar el carácter, intensidad y calidad de sus políticas sectoriales.
La política de defensa viene así a definir una función, la de seguridad frente a las amenazas externas, y a determinar una política sectorial que asegure la reproducción y viabilidad estratégica del Estado como una organización libre y soberana.
En la política de defensa está contenido el marco de las relaciones entre el poder civil y lo militar al interior de la sociedad. Lo anterior tiene dos implicaciones substanciales que están presentes en todo el razonamiento posterior de este trabajo:
a) que el debate central es sobre qué Estado - con sus metas, organización, funciones, viabilidad y procesos -, y en ese contexto debe definirse una política de defensa, la que involucra aspectos más amplios que lo puramente militar y depende de la autoridad política del Estado;
b) que la política de defensa es el marco que define la política militar, dejando sentado que tanto la función de defensa como el poder mi litar son dos componentes permanentes y esenciales de la organización del Estado moderno.
La tercera ola es un libro publicado en 1979 por Alvin Toffler. Con aire futurista, se basa en la historia de la humanidad para describir la configuración que tomará el mundo una vez superada la era industrial, lo que significa a la vez la superación de las ideologías, modelos de gobierno, economía, comunicaciones y sociedades estructuradas alrededor de la producción centralizada, por ejemplo el industrialismo capitalista y comunista.
A pesar de tener varias décadas, el concepto expresado en muchos aspectos es bastante actual. Su lectura permite entender que procesos como la globalización están más cerca de la evolución humana o de la evolución cultural que de una conspiración de poderosos. Para entender en qué consiste la tercera ola, es necesario explicar qué es la primera y la segunda ola.
Primera Ola Alvin Toffler considera que la Era de la Primera Ola comenzó desde el año 8000 a.c. y hasta los años 1650-1750 de nuestra era; tiempo durante el cual la población pudo calificarse en "primitiva" y "civilizada". Las primeras se caracterizaban por vivir en pequeños grupos y tribus y vivían principalmente de la caza y pesca. La población "civilizada" se caracteriza por trabajar principalemente por el cultivo de los suelos (la agricultura) como un elemento que desplazó las actividades de caza y pesca y que modificó las estructuras.
Todas las sociedades explotaban fuentes "renovables" de energía que la naturaleza les proveía: vientos, rios, mares. Consecuencia de ello: Surgen nuevas estructuras como el comercio y las primeras aldeas. El hombre comienza a abandonar su condición nómada para tomar un estilo de vida sedentario. El hombre ya no acepta el medio que lo rodea, y comienza a transformarlo. Se desarrolla la agricultura, la ganadería, los primitivos tejidos.
Nace el concepto de trabajo comienza el crecimiento demográfico consecuencia de esto último, surge la necesidad de crear nuevas estructuras para organizar la creciente sociedad. Así nace la navegación, el comercio y la edificación. Economía y producción de la Primera Ola El sistema productivo de la primera ola se basa en el concepto de prosumidor (fusión entre PROductor y conSUMIDOR): La unidad económica producía para sí misma, y por lo tanto "vivía de lo suyo". La única fuente de energía era el esfuerzo físico humano.
La unidad económica de la primera ola era pequeña y autosuficiente. Generalmente la unidad económica era la familia. Esta vivía de lo que cultivaba en los campos. En otros casos la unidad económica era el feudo, igualmente autosuficiente.
Comunicaciones en la Primera Ola
La dinámica de comunicación de la primera ola era la comunicación uno a uno. Existían escribas y mensajeros que se dirigían hacia una zona para obtener información y llevarla hacia otra. Segunda Ola Hacia. 1650 la Revolución Científico Técnica, conocida como Revolución Industrial. Esta revolución no sólo cambia la forma de producir bienes, sino la organización del mundo.
El desarrollo de nuevas tecnologías hicieron que se crearan gigantescas máquinas electromecánicas, que movían piezas, correas, cojinetes, resortes, entre constantes chirridos y martilleos. Entre los factores más relevantes que dieron origen a esta era están la máquina a vapor y la imprenta, ambos reemplazaron el trabajo manual. Consecuencia de ello: Surgen enormes centros urbanos con un área metropolitana. Aparece la máquina. Ésta reemplaza el esfuerzo humano. Nace el concepto de producción en cadena o producción en serie. Se intensifican los medios de comunicación físicos, gracias al ferrocarril, el automóvil, el barco a vapor. Nace la explotación de recursos naturales como fuente de energía o materia prima.
Nace el concepto de productor y de consumidor, junto con la introducción de grandes comercios y almacenes. Se intensifica el crecimiento demográfico y con ello cambian las formas de distribución de los bienes, de individual a una distribución en masa.
Economía y producción de la Segunda Ola
Junto con la segunda ola nace la separación entre el productor y el consumidor, A. Toffler se refiere a este hecho como la "cuña invisible".
Enormes factorías se dedican a fabricar bienes para consumidores inconscientes de su mecanismo de obtención. La producción es masiva y en serie. Masiva porque se monta una o varias máquinas para hacer un solo tipo de producto durante un tiempo indeterminado (por ejemplo, una máquina dedicada exclusivamente a producir carne enlatada "Spam"). En serie porque se divide cada parte del proceso de fabricación y se realiza repetitivamente cada proceso. Por ejemplo, para hacer pantalones, un proceso se dedica a hacer la tela. Otro proceso, a cortarla.Otro proceso, a coserla. Otro, a pegar los botones.
Por último, se coloca el logo con la marca. Esto difiere de la primera ola, donde se hubiera empezado de principio a fin a hacer un solo pantalón. Como resultado de esta revolución se modificaron los patrones de trabajo, pasando de un trabajo del campo y del hogar a un trabajo en la fábrica, donde era necesaria la interdependencia, el esfuerzo colectivo, la división del trabajo, el trabajo coordinado y la integración de muchas habilidades diferentes; el trabajo femenino empieza a ser considerado en las fábricas y en consecuencia se afecta también la armonía del hogar, la mujer cambia de ámbito de trabajo, de producir en el hogar a producir en las fábricas, modificando su rol dentro del nucleo familiar.
Incluso nacen nuevos patrones de comportamiento del mercado de consumo, donde se alienta el hedonismo y la busqueda de satisfacciones personales; surgen también nuevas formas de comportamiento del consumidor, bajo el concepto de endeudarse hoy para pagar mañana. La unidad económica de la segunda ola es la corporación, como representante de las organizaciones que contaban con grandes cantidades de capital para invertir en las industrias y el comercio. Nace el concepto jurídico-comercial de la responsabilidad limitada de manera que ante una crisis el inversionista perdía unicamente el capital invertido.
Así pues, la familia nuclear, la escuela de corte fabril, y la corporación gigante se convirtieron en las instituciones sociales definidoras de todas las sociedades de la segunda ola. Características de las sociedades de la Segunda Ola:
Uniformización; en el trabajo, en las formas de contratación, en los vestidos, en los salarios, las horas de trabajo, almuerzo e incluso en los procedimientos de quejas.
Especialización; de manera que cada trabajador se perfeccionaba en hacer sólo una actividad bien hecha. - Sincronización; para que el trabajo no se detuviera, la exigencia de la puntualidad, la cronometración del trabajo e incluso de las tareas familiares, como levantarse, alimentarse, salir a trabajar o dormir se vieron afectados por la sincronización.
Concentración; de la población que fue desplazada de las zonas rurales para reinstalarlos en centros urbanos incluso en las fábricas mismas. - Maximización;como un ejemplo de grandes dimensiones y desarrollo se hicieron grandes edificios, rascacielos, etc, que buscaban engrandecer el trabajo que hacían.
Centralización Sociedad de la segunda ola La base de la sociedad de la segunda ola es la Familia nuclear. En este tipo de familia, un cónyuge (generalmente la madre) es el núcleo del hogar.
El otro cónyuge (generalmente el padre) trabaja fuera del mismo. La composición de familia nuclear idealizada por el industrialismo es padre - madre - 2 hijos. Este tipo de familia surge debido a las necesidades que exigía esta sociedad. La familia extensa antigua era demasiado rígida. Se dio la necesidad de eliminar los parientes que no fueran esenciales, para lograr un grupo con más facilidad para desplazarse de una ciudad a otra. La educación fue influenciada por la revolución industrial, al punto que sobre la base del esquema fabril, se estructuraron las materias a impartirse bajo una forma de "programa descubierto"; se enseñaba a leer, escribir, aritmética, historia y otras materias, sin embargo, coexistía un "programa encubierto" compuesto por 3 clases: (i) puntualidad, (ii) obediencia y (iii) trabajo mecánico y repetitivo, cuyo objetivo final era educar y preparar para el trabajo en las fábricas, se adelantó la edad en que los niños empezaban a asistir a las escuelas y se extendieron las horas de clase.
Comunicaciones en la Segunda Ola
La dinámica de comunicación de la segunda ola es la comunicación uno a varios.
Con la invención de la imprenta surgen el periódico, y con él, los medios masivos de comunicación (también mass media). La radio y más tarde la televisión terminan de configurar el concepto. En este período uno o unos pocos periodistas publicaban la información que consumirían miles o millones de personas. Según el autor, no es casualidad que, al igual que la producción, la información esté masificada.
Tercera Ola
Los cambios que el mundo está viviendo en los últimos 40 años, que han sido catalogados en muchos casos de "desmoralizadores", en realidad sólo rompen paradigmas que la segunda ola nos impuso. Y anuncian que la tercera ola ya llegó y estamos cada vez más sumergidos en ella. Caracterizan a la tercera ola la desarticulación de estructuras de la segunda ola, a saber: descentralización, desmasificación, personalización, economía.
Producción de la Tercera Ola
La producción en serie es complementada con la producción en series cortas. La producción ya no se dedica a hacer decenas de miles de ejemplares de un único producto, sino cientos de ejemplares de cientos de productos. Así encontramos productos cada vez más personalizados.
Sociedad de la Tercera Ola
La familia nuclear cede su lugar a infinidad de tipos de familias. Familias monoparentales, unipersonales, convivencia estable entre amigos, convivencia entre personas del sexo opuesto con o sin relaciones sexuales, familias hijo - madre - abuela, familias hijo - madre - tía, parejas homosexuales, etc. Nace la cultura "sin hijos". El trabajo infantil dejará de ser castigado para pasar a ser estimulado. Según el autor, hombrecitos de 14 años estaban mejor cualificados para vender computadoras que muchos adultos.
Uno de los males a combatir en la tercera ola es la soledad. Eso es debido a la falta de estructura que brindaba la segunda ola, y a la falta de necesidad de relacionarse.
Comunicaciones de la Tercera Ola
La dinámica de comunicación de la tercera ola es la comunicación varios a varios. Al igual que la producción , los medios se van desmasificando. Infinidad de revistas especializadas en temas específicos, numerosos canales de televisión por cable y satélite, la capacidad de las computadoras de comunicarse; hacen que la comunicación esté personalizada, y que el consumidor ya no se limite a tomarla "tal cual viene". Ahora el espectador puede intervenir en los diarios que lee y en los programas de televisión que mira.
"La amenaza más seria para nuestra democracia no es la existenciade los Estados totalitarios extranjeros. Es la existencia en nuestras propias actitudes personales y en nuestras propias instituciones, de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la confianza del líder. Por lo tanto, el campo de batalla esta también aquí, en nosotros mismos y en nuestras instituciones"
John Dewey
LA LIBERTAD COMO PROBLEMA PSICOLOGICO
El análisis del aspecto humano de la libertad y de las fuerzas autoritarias obliga a considerar un problema general: el que se refiere a la función que cumplen los factores psicológicos como fuerzas activas en el proceso social; lo que conduce al problema de la interacción quelos factores psicológicos, económicos e ideológicos ejercen en aquel proceso.
Diferencias entre el punto de vista del libro y los conceptos freudianos clásicos alrespecto: Freud aceptaba la creencia tradicional en una dicotomía básica entre hombre y sociedad, así como la antigua doctrina de la maldad de la naturaleza humana. El hombre, según Freud, es un ser fundamentalmente antisocial. La sociedad debe domesticarlo, concederle unas cuantas satisfacciones directas de aquellos impulsos que, por ser biológicos, no pueden extirparse; pero en general la sociedad debe purificar y moderar hábilmente los impulsos básicos del hombre.
Como consecuencia de esta represión, los impulsos se transforman en tendencias que posee en valor cultural y que llegan a constituir la base humana de la cultura (SUBLIMACION).
La relación del individuo con la sociedad en la teoría de Freud es en esencia decarácter estático: el individuo permanece virtualmente el mismo, y tan solo sufre cambios en la medida en que la sociedad ejerce una mayor presión sobre sus impulsos naturales (obligándolo así a una mayor sublimación) o bien le concede mayor satisfacción (sacrificando de este modo la cultura).
Contrariamente al punto de vista de Freud, el análisis que se ofrece en este libro se fundasobre el supuesto de que el problema central de la Psicología es el que se refiere al tipoespecifico de conexión del individuo con el mundo, y no con el de la satisfacción ofrustración de una u otra necesidad instintiva perse, además de que no se ve la relación entre individuo y sociedad como de carácter estático.
Las inclinaciones de los hombres no forman parte de una naturaleza humana fija y biológicamente dada, sino que resultan del proceso social que crea al hombre.
(La tarea propia de la Psicología social es la de comprender este proceso en el que se lleva acabo la creación del hombre en la historia. Pero no solamente el hombre es producto de la historia, sino que también la historia es producto del hombre. La solución de esta contradicción aparente constituye el campo de la Psicología social.)
Pero igual que no comparte el punto de vista freudiano, también se rechazan aquellas teorías que desprecian el papel del factor humano como uno de los elementos dinámicos del proceso social
(ej. Durkheim). El supuesto común de estas doctrinas es que la naturaleza humana no posee un dinamismo propio, y que los cambios psicológicos deben ser entendidos en términos de nuevos hábitos, como adaptaciones a nuevas formas culturales. Aun cuando no exista una naturaleza humana prefijada, no podemos considerar dicha naturaleza como infinitamente maleable y capaz de adaptarse a toda clase de condiciones sin desarrollar un dinamismo psicológico propio.
La naturaleza humana, aun cuando es producto de la evolución histórica, posee ciertos mecanismos y leyes inherentes, cuyo descubrimiento constituye la tarea de la Psicología. Adaptación estática y dinámica: la estática es una forma de adaptación a las normas que deje inalterada toda la estructura del carácter e implique simplemente la adopción de un nuevo habito.
Por adaptación dinámica entendemos aquella especie de adaptación que ocurre, por ejemplo, cuando un niño sometiéndose a las ordenes de un padre severo, se transforma en un "buen chico" (porque lo teme tanto que no puede actuar de otra forma).
RESUMEN:La naturaleza humana no es ni la suma total de los impulsos innatos fijados por la biología, ni tampoco la sombra sin vida de las formas culturales a las cuales se adapta de una manera uniforme y fácil; es el producto de la evolución humana, pero posee también ciertos mecanismos y leyes que le son inherentes. Hay ciertos factores en la naturaleza del hombre que aparecen fijos e inmutables: la necesidad de satisfacer los impulsos biológicos y la necesidad de evitar el aislamiento y la soledad moral. El individuo debe aceptar el modo de vida arraigado en el sistema de producción y distribución propio de cada sociedad determinada. En el proceso de adaptación dinámica a la cultura se desarrolla un cierto numero de impulsos que motivan las acciones y los sentimientos del individuo. Este puede o no tener conciencia de tales impulsos, pero en todos los casos ellos son enérgicos y exigen ser satisfechos una vez que se han desarrollado. Se transforman así en fuerzas poderosas que a su vez contribuyen de una manera efectiva a forjar el proceso social.
La muerte no es lo contrario de la vida. La vida no tiene opuesto. Lo opuesto de la muerte es el nacimiento. La vida es eterna
"Amanecer". Salvador Dalí
Cuando caminas por un bosque que no ha sido domesticado por la mano del hombre, no sólo ves abundante vida a tu alrededor; también encuentras a cada paso árboles caídos y troncos desmoronados, hojas podridas y materia en descomposición. Dondequiera que mires, encontrarás muerte además de vida.
Al escrutarlo más de cerca, descubrirás que el tronco que se está descomponiendo y las hojas podridas no sólo hacen nacer nueva vida, sino que ellos mismos están llenos de vida. Los microorganismos están actuando en ellos. Las moléculas están reordenándose. De modo que no hay muerte por ninguna parte. Sólo existe una metamorfosis de las formas de vida. ¿Qué puedes aprender de esto?
La muerte no es lo contrario de la vida. La vida no tiene opuesto. Lo opuesto de la muerte es el nacimiento. La vida es eterna.
A lo largo de los siglos, los sabios y los poetas han reconocido la cualidad onírica de la existencia humana: aparentemente tan sólida y real, y sin embargo tan efímera, que puede disolverse en cualquier momento.
En la hora de tu muerte, la historia de tu vida puede parecerte como un sueño que está llegando a su fin. Sin embargo, hasta en un sueño tiene que haber una esencia que sea real. Debe haber una conciencia en la que ocurra el sueño, porque de otro modo no soñarías.
Esa conciencia..., ¿la crea el cuerpo, o es la conciencia la que crea el sueño de un cuerpo, el sueño de ser alguien?
¿Por qué la mayoría de los que han revivido después de la muerte clínica han perdido el miedo a la muerte? Reflexiona sobre ello.
Por supuesto que sabes que vas a morir, pero eso no es más que un concepto mental hasta que te topes por primera vez con la muerte «en persona»: por medio de una enfermedad grave, de un accidente que te ocurre o le sucede a alguien cercano a ti o por el deceso de un ser querido, la muerte entra en tu vida haciendo que te des cuenta de tu propia mortalidad.
La mayoría de las personas se alejan atemorizadas de la muerte; pero si no te acobardas y afrontas el hecho de que tu cuerpo es pasajero y podría desvanecerse en cualquier momento, se produce cierta desidentificacíón, por pequeña que sea, de tu forma física y psicológica, del «yo». Cuando ves y aceptas la naturaleza impermanente de todas las formas de vida, te sobreviene una extraña sensación de paz.
Afrontando la muerte, tu conciencia se libera, en cierta medida, de la identificación con la forma. Por eso, en algunas tradiciones budistas los monjes visitan regularmente los cementerios para sentarse y meditar entre los difuntos.
En las culturas occidentales, la negación de la muerte sigue estando muy extendida. Incluso la gente mayor trata de no hablar ni pensar en ella, y existe la costumbre de ocultar los cuerpos de los muertos. Una cultura que niega la muerte será inevitablemente superficial, pues sólo se preocupa por la forma externa de las cosas. Cuando se niega la muerte, la vida pierde su profundidad. La posibilidad de saber quiénes somos más allá del nombre y la forma, la dimensión trascendente, desaparece de nuestras vidas porque la muerte es la puerta a esa dimensión.
La gente suele sentirse incómoda con los finales, porque cada final es una pequeña muerte. Por eso, en muchas lenguas, la palabra «adiós» significa «volveremos a vernos».
Cuando una experiencia —una reunión de amigos, unas vacaciones, que tus hijos crezcan y se vayan de casa— llega a su fin, mueres un poco. La «forma» que esa experiencia tenía en tu conciencia se disuelve. Esto suele producir un sentimiento de vacío que muchas personas prefieren no sentir, no afrontar.
Si puedes aprender a aceptar, e incluso a dar la bienvenida a los finales de tu vida, tal vez descubras que el sentimiento de vacío, que inicialmente te pareció incómodo, se convierte en una sensación de espacio interno que es profundamente apacible.
Aprendiendo a morir diariamente de este modo, te abres a la Vida.
La mayoría de las personas sienten que su identidad, su sentido del yo, es algo increíblemente precioso que no quieren perder. Por eso tienen tanto miedo a la muerte.
Parece inimaginable y pavoroso que el «yo» pudiera dejar de existir. Pero confundes ese precioso «yo» con tu nombre y tu forma, y con la historia asociada a él. Ese «yo» no es más que una formación temporal en el campo de conciencia.
Mientras sólo conozcas la identidad vinculada a la forma, no serás consciente de que esa preciosidad es tu propia esencia, tu sentido Yo Soy más interno, que es la conciencia misma. Es lo eterno en ti, y eso es lo único que no puedes perder.
Cada vez que se produce una gran pérdida en tu vida —como la pérdida de posesiones, de tu hogar, de una relación íntima; o la pérdida de tu reputación, de tu trabajo o de tus capacidades físicas—, algo muere dentro de ti. Sientes que mengua tu sentido de identidad. También podrías sentir cierta desorientación. «Sin esto..., ¿quién soy yo?»
Cuando una forma con la que te habías identificado inconscientemente y que considerabas parte de ti te deja o se desvanece, eso puede ser muy doloroso. Podría decirse que deja un agujero en la trama de tu existencia.
Cuando te ocurra algo así, no niegues ni ignores el dolor o la tristeza que sientes. Acepta que están ahí. Date cuenta de la tendencia de la mente a construir una historia en torno a esa pérdida en la que se te asigna el papel de víctima. El miedo, la ira, el resentimiento o la autocompasión son las emociones que acompañan a ese papel. A continuación, registra de lo que está detrás de esas emociones y detrás de la historia fabricada por la mente: ese agujero, ese espacio vacío. ¿Puedes afrontar y aceptar esa extraña sensación de vacío? Si lo haces, tal vez descubras que ya no te da miedo. Quizá te sorprenda descubrir la paz que emana de él.
Cada vez que se produce una muerte, cada vez que una forma de vida se desvanece, Dios, el informe e inmanifestado, brilla a través de la abertura dejada por la forma disuelta. Por eso lo más sagrado de la vida es la muerte. Por eso la paz de Dios puede llegar hasta ti en la contemplación y en la aceptación de la muerte.
¡Qué efímera es cada experiencia humana, qué breves nuestras vidas! ¿Hay algo que no esté sujeto al nacimiento y a la muerte, algo que sea eterno?
Considera este hecho: si sólo existiera un color, digamos el azul, y el mundo con todo lo que contiene fuera azul, entonces no habría color azul. Es necesario que haya algo que no sea azul para poder reconocer el color azul; de otro modo no «destacaría», no existiría.
Asimismo, ¿no hace falta que haya algo no pasajero ni impermanente para poder reconocer la evanescencia de todas las cosas? En otras palabras: si todo, incluyéndote a ti mismo, fuera impermanente, ¿llegarías a darte cuenta de ello? El hecho de que seas consciente y puedas testificar la naturaleza pasajera de todas las formas, incluyendo la tuya, ¿no implica que hay algo en ti que no está sometido a la muerte?
A los veinte años eres consciente de tener un cuerpo fuerte y vigoroso; sesenta años después eres consciente de tener un cuerpo envejecido y débil. Es posible que tu forma de pensar también haya cambiado desde que tenías veinte años, pero la conciencia que sabe que tu cuerpo es joven o viejo, o que tu forma de pensar no es la misma, no ha cambiado. Esa conciencia es lo eterno en ti: la conciencia misma. Es la Vida Una sin forma. ¿Puedes perderla? No, porque eres Ella.
Algunas personas entran en una paz profunda y se vuelven casi luminosas justo antes de morir, como si algo brillara a través de la forma que se está desvaneciendo.
A veces ocurre que personas muy enfermas o mayores se vuelven casi transparentes, metafóricamente hablando, en las últimas semanas, meses o incluso años de sus vidas. Cuando te miran, puedes ver la luz que brilla a través de sus ojos. No queda sufrimiento psicológico. Se han rendido, y por tanto la persona, el «yo» egótico de fabricación mental, ya se ha disuelto. Han «muerto antes de morir», y han encontrado esa profunda paz interna que es la realización de lo inmortal dentro de ellos.
Cada accidente o desastre contiene una dimensión potencialmente redentora de la que no solemos ser conscientes.
El tremendo impacto de la muerte inminente y totalmente inesperada puede obligar a tu conciencia a desidentificarse completamente de la forma. En los últimos momentos antes de la muerte física, y mientras mueres, te experimentas como conciencia libre de forma. De repente ya no queda temor; sólo paz y el conocimiento de que «todo está bien» y que la muerte sólo es la disolución de la forma. Entonces reconoces que la muerte es ilusoria, tan ilusoria como la forma con la que te habías identificado y creías ser.
La muerte no es una anomalía ni el suceso más negativo, como la cultura moderna quiere hacemos creer, sino la cosa más natural del mundo, inseparable de -y tan natural como- su opuesto polar, el nacimiento. Recuérdalo cuando estés sentado junto a un moribundo. Estar presente como testigo y compañero en la muerte de una persona es un gran privilegio y un acto sagrado.
Cuando te sientes con la persona moribunda, no niegues ningún aspecto de esa experiencia. No niegues lo que está ocurriendo ni niegues tus sentimientos. El reconocimiento de que no puedes hacer nada podría hacer que te sintieras impotente, triste o enfadado. Acepta lo que sientes. Después ve un paso más allá: acepta que no puedes hacer nada, y acéptalo completamente. No controlas lo que está pasando. Ríndete profundamente a cada aspecto de la experiencia, tanto a tus sentimientos como a cualquier dolor o incomodidad que el moribundo pueda experimentar. Tu estado interno de rendición y la quietud que lo acompaña serán una gran ayuda para el moribundo que facilitará su transición. Si es necesario decir algo, las palabras brotarán de tu quietud interior. Pero serán secundarias.
"La mayor riqueza que tiene un país es la cultura, eso lo hace más libre. Un país será más libre en cuanto sea más culto. Es difícil que exista un país culto que se hayasometido a una tiranía. Yo creo que es la gran riqueza del colectivo humano, la cultura, pueses lo que lo diferencia de las bestias. Es el deseo de conocimiento".
Luis Eduardo Aute
Acreca del copyright y su transferencia por medios electrónicos
En una carta al director enviada al diario EL PAÍS, un lector cuenta la misión imposible que para él y su esposa supuso ir a la ópera. El impedimento, en realidad, solo era uno: las dos entradas les costaban 242 euros. Después de lamentarse de que la ópera fuera un espectáculo dirigido a los pocos que pueden pagársela, terminó su carta en un estado de exaltación y furia diciendo: “Y a vosotros, compañeros proletarios de la cultura, sólo un mensaje:
¡Viva la piratería! ¡Viva el top-manta! ¡Piratead, copiad, bajaos de Internet, colaos en los espectáculos, usad las bibliotecas públicas!”.
La piratería es hija de un sistema que ha condenado al hambre cultural a la mayor parte de la población. Esta censura del siglo XXI en la que se ha convertido el precio, es la mayor promotora de la subversión que supone la copia. Cuando los excluidos han conseguido acceder a avances tecnológicos que les daba entrada en un círculo reservado a una élite, el poder económico ha reaccionado con la táctica del miedo, el engaño y el coscorrón.
El beneficio que genera compartir cultura sin limitación es un exiliado en los medios de masas y en las agendas de los gobiernos. Nada o menos que nada importa el hecho de que millones de ciudadanos tengan hoy un acceso a la cultura que hasta ayer solo soñaban. Que se pida que el interés privado no aplaste al interés general o que las empresas se adapten o sometan a esta nueva realidad es un delirio propio de piratas.
La mayoría de los creadores no serían lo que son si no hubiera existido antes lo que ahora llaman piratería. Si vas a casa de cualquier músico verás que guarda como reliquia del pasado una pila de casetes que, en sus tiempos, se multiplicaban de amigo en amigo. Es esa música, esa cultura que se regalaba, la causa de que ellos hoy sepan qué hacer en el estudio de grabación. La única manera de tenerle ganas a la música es escuchándola y no hay mayor inspiración para hacerlo que ver cómo lo hicieron otros. La principal instrucción de muchos músicos de hoy viene, precisamente, de que se saltaron la barrera que construyó el mercado y accedieron a una cultura que les estaba negada.
Sería bueno que existieran los encuestados sinceros y pudiéramos saber cuántos autores de los que hoy claman contra la piratería han sido amamantados por ella.
Daniel Samper Pizano explica en el prólogo del libro “Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers” que oyó “por primera vez la música de Les Luthiers a principios de 1975 en Colombia” gracias a una “mano misericordiosa” que le entregó “un casete que alguien copió de cierto casete que alguien había copiado de otro casete que copió, a su vez, un admirador anónimo”. Esa mano misericordiosa de ayer, mano pirata de hoy, fue la que hizo que años después Samper escribiera el libro “Les Luthiers de la L a la S”. Son exiliados de las estadísticas todas las obras que nacen gracias a la misma práctica que algunos dicen que asesina la cultura y ahoga la creación.
No solo la difusión de la cultura multiplica a los que la saben crear sino también a los que la saben disfrutar. Mientras la televisión te condena a pena de aburrimiento perpetuo, las redes P2P han supuesto para millones de personas la burla de un sistema diseñado para desactivar cerebros y homogeneizar personas.
En lugar de aplaudir e intentar mantener ese avance que multiplica el acceso y la diversidad cultural de los ciudadanos, los gobiernos han decidido despreciar y criminalizar a la sociedad a la que deberían representar y proteger. El interés que suscita el acceso a la cultura lo resumió bien una parlamentaria en un debate en La 2 y que dijo que “lamentablemente en España se lee poco, pero lo importante es que no se lea pirata”. En la España en la que la Pantoja y Pocholo son las dos personas más populares del 2003 lo importante no es que los ciudadanos lean, sino que no lean fotocopias.
Pero el derecho al acceso a la cultura no es el derecho al ocio, ni el derecho a disfrutar del tiempo libre. Es mucho más. El crecimiento de cada persona es muy distinto dependiendo de la cultura que come y digiere. Tus aficiones, inquietudes, deseos e ideologías están directamente relacionadas con los libros que lees, las películas que ves y las canciones que escuchas. Lo que está en juego es el derecho al desarrollo de la personalidad. Lo que está en juego es el derecho a ser.
La cultura es la vitamina que exige el derecho a la libertad de expresión para que pueda ser ejercido con toda su potencia. Uno de los mejores trucos de las democracias de hoy consiste en dejar plena libertad a decir lo que se quiera a los mismos ciudadanos a los que la televisión les ha cortado la lengua. ¿Qué libertad de expresión tiene el ciudadano que no tiene nada que expresar o que no sabe cómo hacerlo? ¿Qué libertad de elección tiene quien solo sabe elegir qué concursante de Gran Hermano debe abandonar la casa? Derecho formal es como puede llamarse a la libertad de expresión en los tiempos en los que Carmen de Mairena es un ídolo de masas. Es el derecho a dormir en el Ritz del pobre, el derecho a pensar del lobotomizado y el derecho a andar del encadenado. La libertad de crítica a lo establecido sin acceso al conocimiento es como la libertad de disparar sin balas.
La obra de teatro de la compañía Animalario "Alejandro y Ana (lo que España no pudo ver del banquete de boda de la hija del presidente)", que está editada en DVD, no escapa, como ninguna, de la posibilidad de ser copiada. Fue por eso por lo que el Ciberpaís preguntó qué opinaba sobre esa realidad a uno de los intérpretes de la obra, Guillermo Toledo, quien, sin pelos en la lengua, dejó claro que está "absolutamente a favor" porque, según cuentan que cuenta, él lo que quiere es “que la gente lo vea”.
De mis amigos no fueron pocos los que siguieron el consejo de Guillermo y de mano a mano, de amigo a amigo, el CD pasó por todos y cada uno de los que forman mi círculo cercano y no tan cercano.
Meses después nos enteramos de que Animalario venía a Sevilla a representar la obra que ya era un clásico para nosotros y fuimos legión los que decidimos asistir al banquete.
De los que fueron, muchos jamás habían ido antes ni a esa ni a ninguna otra obra de teatro.
De los que ya habían ido, mucho hacía que no iban. Pero aquella descarga que se compartió, hizo que no menos de veinte asientos se reservaran para la boda. Y, a pesar de todo, esos veinte asientos, esas veinte entradas y esos veinte amigos jamás cuentan en las cuentas de ninguno de los informes que analizan los perjuicios que causa el compartir.
En los periódicos y en los estudios encargados por las entidades de gestión las únicas cifras serias son las que enumeran euros y no las que enumeran personas. Esos millones no importan para los que consideran sus intereses privados como los más importantes del planeta.
Para el poder, los derechos ajenos cuando no se ignoran se supeditan y los suyos ganan por goleada cuando se enfrentan a los de todos los demás. Teddy Bautista, presidente ejecutivo de SGAE, lo tiene claro y para él la propiedad intelectual debería ser más preservada que otro tipo de bienes.
El pensamiento mercantil menosprecia el disfrute gratuito por el mero hecho de serlo. La mayoría de los usos de las redes P2P dan beneficios a los ciudadanos sin causar perjuicios, por la sencilla razón de que son inocuos. Personas que se bajan música, películas o libros que jamás se habrían comprado, son señalados con el dedo por hacer algo que “saben que está mal”. Resulta sin embargo un misterio que esté mal algo que no hace mal a nadie.
Según un estudio de dos profesores de la universidad de Harvard y de Carolina del Norte y que pueden secundar la mayoría de usuarios de P2P, la cantidad de obras descargadas que se habrían comprado oscila entre ninguna y casi ninguna. Y no solo eso, gran parte de las obras que tienen unos pocos años no podrían comprarse ni aunque se quisiera porque están descatalogadas. El 75% de las obras musicales publicadas por las grandes compañías no existe en ningún estante de ninguna tienda. Algo semejante puede decirse de libros y películas de las que únicamente mantienen en los comercios las novedades y los clásicos de renombre. Además de eso, hay obras que simplemente nunca han sido publicadas en nuestro país y que nunca lo serán. La descarga de esas obras que resulta inofensiva también es vista con recelo por la lógica de mercado, que no entiende el disfrute sin precio.
El individualismo como filosofía de vida nos enseña que nuestro esfuerzo no debe beneficiar a los demás aunque ese beneficio no suponga para nosotros un perjuicio correlativo.
Pedro Farré, conocido jurista de SGAE, explica bien esta teoría. Para él copiar obras sujetas a propiedad intelectual es como si "después de haber estudiado muchas horas para hacer un examen, el compañero que se sienta al lado lo copia. De forma natural cualquier estudiante se rebelaría contra esto, porque el esfuerzo de cada quien debe significar recompensa para este mismo”. La moraleja del cuento es clara: no solo es importante que tu esfuerzo te beneficie a ti sino que sobre todo no beneficie también a los demás. Quítale la careta a tu compañero. Desconfía. Él no es tu amigo, es un parásito, es un competidor que se aprovecha de tu esfuerzo.
En todas las clases, de todos los institutos de todos los países siempre había uno que no te prestaba los apuntes, que si le mirabas el examen llamaba a la seño y que si le decías que te ayudara con el problema de matemáticas te decía “haber atendido en clase”. Al parecer este tipo de persona que coleccionaba dieces y collejas y que veía la vida como una carrera de obstáculos en la que estás solo, es el único que actuaba “de forma natural”.
El egoísmo, la competitividad y el individualismo feroz no solo no son defectos sino que forman parte del ser humano como las uñas, el pelo y los dientes. Si colaboras, si ayudas, o si tu mirada no está enamorada de tu ombligo, tú y solo tú eres el raro. La vida y los palos de la comunidad de los rectos te enseñarán el verdadero camino.
Internet es todavía el privilegio de unos pocos, y esa es la razón por la que el daño que hacen las redes P2P a la venta de discos sea, como dice el estudio de la Universidad de Harvard, “indistinguible de cero”. Pero eso no quiere decir que no se vaya a producir un daño en el futuro.
La música no morirá, pero es probable que la venta de discos sea dentro de unos años una reliquia del pasado, como reliquia del pasado son las lámparas de queroseno o los coches de caballos que dejaron paso a los coches de motor. El hecho de que los inventos no puedan desinventarse es el mayor miedo de muchas empresas y trabajadores que se ven sustituidos inevitablemente por la máquina. En el pasado, se avalanzaban contra los telares mecánicos los que hacían ese trabajo manualmente y que habían quedado obsoletos por el avance tecnológico. Esa llamada a la destrucción de la máquina, en su versión del siglo XXI, es lo que hace actualmente la industria discográfica. La única diferencia es que las leyes y las demandas de hoy sustituyen como arma a los palos y las piedras de ayer.
Aldea global es un término posiblemente acuñado por el filósofo canadiense Marshall McLuhan, como expresión de la exponencialmente creciente de interconectividad humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación. En 1968, McLuhan publicó el libro Guerra y paz en la Aldea Global.
El término se refiere a la idea de que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y, su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa.
Como paradigma de aldea global, McLuhan elige la televisión, un medio de comunicación de masas a nivel internacional, que en esa época empezaba a ser vía satélite.
El principio que destaca en este concepto es el de un mundo interrelacionado, con estrechez de vínculos económicos, políticos y sociales, producto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente Internet, como disminuidoras de las distancias y de las incomprensiones entre las personas y como promotoras de la emergencia de una conciencia global a escala planetaria, al menos en la teoría. Esta profunda interrelación entre todas las regiones del mundo originaría una poderosa red de dependencias mutuas y, de ese modo, se promovería tanto la solidaridad como la lucha por los mismos ideales, al nivel, por ejemplo, de la ecología y la economía, en pos del desarrollo sustentable de la Tierra, superficie y hábitat de esta aldea global.
Por otro lado, no deja de ser verdad que, como ya evidenciaba la teoría del efecto mariposa (teoría del caos), un acontecimiento en determinada parte del mundo puede tener efectos a una escala global, como por ejemplo las fluctuaciones de los mercados financieros mundiales.
Algunas consideraciones que se pueden realizar sobre su teoría de la Aldea Global, son las siguientes:
1.- La teoría de Mcluhan sobre la cultura y la comunicación en relación con la aldea global rebasa el ámbito del mero conocimiento de las ciencias de la información, y nos ofrece pistas muy importantes para ubicarnos en el nivel paleontológico de la evolución de la historia de la evolución humana. En este sentido su pensamiento nos permite acercarnos a entender que con la evolución material de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de información, después de 40,000 años de existencia, la humanidad ha entrado en otra etapa evolutiva, donde los sistemas informativos se han convertido en una nueva neocorteza cerebral colectiva que mueve al planeta.
De esta forma, podemos decir que ya no sólo es sólo la corteza de la vida orgánica de la Tierra, como lo plantea la teoría de "Gaia", la Tierra Inteligente, la que le da dinámica y fuerza al planeta; sino que ahora el nuevo sistema nervioso que constituye la estructura de medios electrónicos es la moderna neocorteza cerebral, que para bien o para mal, está articulando la nueva energía psicofísica que se deriva de la interacción y cohesión planetaria de la conciencia humana.
Bajo esta perspectiva, podemos decir que existe un vértice de cruce espontáneo muy importante entre el pensamiento del filósofo francés Tehilard de Chardin, ya olvidado por la modernidad, y el pensamiento de Mcluhan sobre el punto de evolución en que se encuentra nuestra conciencia en la etapa de la aldea global. Ambos exponen por diversas vías conceptuales que la evolución física de la conciencia humana llegaría a un momento de expansión en que se convertiría en un nivel colectivo planetario más de organización de la vida humana.
2.- Mcluhan fue un profeta de las transformaciones culturales y comunicativas de los años 60's. que predijo los avances y las modificaciones de la infraestructura comunicativa en Occidente, que nos aportó una teoría empírica e intuitiva sobre la base material de la cultura y la comunicación contemporánea, pero no sobre los contenidos culturales de la aldea planetaria. En este sentido, existe un vacío teórico sobre los contenidos mentales que construyen a la aldea global que debemos comprender, estudiar y complementar, para comprender lo que nos sucede en el ámbito de la conciencia planetaria contemporánea.
3.- Hasta antes de la explosión acelerada de las nuevas tecnologías de información, especialmente de INTERNET, la realidad de la aldea global no ha sido un espacio democrático, igualitario, abierto o fraternal, sino que se ha convertido en la aldea de promoción y realización del gran capital. En este sentido, las agencias de publicidad y mercadotecnia han sido los puntales centrales de esta aldea que han contribuido sustancialmente a lo largo de muchos años a crear una tendencia a la homogeneización de aspiraciones, valores, lenguajes y cosmovisiones del planeta.
Por ejemplo, las tesis jurídicas del libre flujo mundial de la información y de la desrregulación irrestricta de fronteras culturales, son ejemplos claros de ideologías de la acumulación que se han basado en el uso pragmático-monetario de la concepción de la aldea global.
4.- Las teorías de Mcluhan nos permiten comprender la ampliación de los sentidos del hombre, vía los medios de comunicación, para crear la aldea global, no sólo han dado origen a una prolongación de la sensibilidad humana, sino sobretodo a una prolongación de las instituciones sociales y del poder produciendo al estratégico Estado Ampliado. Esto nos permite entender, por ejemplo, que actualmente las guerras ya no se ganan en el campo de batalla tradicional, como fueron las trincheras; sino que ahora se obtienen en los medios de comunicación. En este sentido, es cada vez más el espacio simbólico que construyen los canales de comunicación y sus ampliaciones, donde se reconstruye y destruye los procesos de la vida cotidiana, particularmente en las ciudades.
5.- Finalmente, el pensamiento de Marshall Mcluhan sobre la aldea planetaria, nos ubica en un plano muy valioso de la comprensión física de los sistemas de comunicación, pero nos deja en un estado neutro, aséptico o puro para entender su concretización dentro de los intereses históricos del la dinámica del poder. Por ello, para complementar su teoría físico-material de la cultura tiene que ser acompañada de una teoría de la política, una teoría del Estado, una teoría de la reproducción del capital y una teoría de la expansión transnacional en la modernidad para darle un marco histórico real a esas mutaciones tecnológico-sociales que han experimentado los sistemas de información.
La incorporación de dichas teorías económico-políticas nos permitir entender, por ejemplo, que la aldea planetaria ha sido la aldea del gran capital; que la extensión de los sistemas de comunicación, prioritariamente ha sido la ampliación de la hegemonía cultural norteamericana sobre el resto del mundo; que el contacto entre Oriente y Occidente no ha sido homogéneo, sino que Oriente se ha americanizado; que las extensiones del hombre a través de los medios, no sólo han prolongado las actividades de los seres humanos, sino también del poder dando origen al importantísimo Estado Ampliado, etc.
En síntesis, podemos decir que para finales del siglo XX es necesario que los planteamientos teóricos sobre la aldea global sean complementados con una teoría de la política y de la reproducción del capital, pues si no nos quedaremos con una simple ilusión más de las que ha creado la cultura de la modernidad.
Autor: Javier Esteinou Madrid
Investigador Titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F.
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