INTRODUCCIÓN
El psicoanálisis surge en una época donde la burguesía estaba en la cúspide de la pirámide social. Su ideología moralista, en contra de las necesidades “más bajas” del ser humano, convirtió a la sociedad de la época en un conjunto hipócrita y reprimido orillado a saciar sus placeres en la clandestinidad.
Sigmund Freud les mostró que su desequilibrio mental y físico se debía a la represión, con lo que se ganó el rechazo por un buen tiempo. Pero en su teoría encontraron la mejor salida al claustro en que vivían, así que más que aceptado fue venerado más adelante.
Además de contraponerse a la sociedad de su época Freud revolucionó la psicología de la época, enfocando su atención a cuestiones más subjetivas de la mente.
Dirigió las miradas hacia lo inconsciente, ese lugar donde se guardan aspectos personales de los que no estamos orgullosos o que nos crean conflictos y terminan afectando el curso normal de nuestras vidas por medio de lo que el llamó fijaciones, miedos, histerias, etc.
Sus tratamientos eran originales y se centraban en aspectos únicos de las personas, mediante la concientización de la información inconsciente, es decir, mediante la liberación de esa información guardada por tanto tiempo en un oscuro e inexplorado lugar de la mente, para así superar las adversidades que se le anteponían a la persona.
Colaboraron con Freud distintos profesionales de la salud mental, entre ellos Carl Gustav Jung, el más famoso de sus discípulos, pero no su más fiel seguidor, cómo podremos observar más adelante.
Jung, además de aceptar y hablar sobre el Inconsciente, nos habla del Inconsciente Colectivo, un nuevo elemento de la mente donde se conserva información que poco varía entre una persona y otra. Esta idea la obtuvo durante la práctica y en base a los fundamentos del psicoanálisis de Freud.
Todo inició con un tratamiento al que denominó Individuación del Ser, que consiste en obtener la manifestación espontánea de un contenido inconsciente. En esa ocasión había hecho uso de una nueva técnica que llamó la Imaginación Activa donde según las aptitudes del paciente éste debería representar un sueño o alguna ocurrencia en forma, dialéctica, visual, de baile, acústica, de dibujo o plástica. El resultado fue un número considerables de representaciones que en un principio no pudo interpretar.
Por mucho tiempo intentó interpretar dichas representaciones y se llevó una gran sorpresa: las representaciones contenían elementos formales que se repetían y presentaban características análogas en sujetos opuestos.
Ante sus ojos se le presentaba un supuesto teórico que revolucionaría su vida y la de muchos más, estaba consciente de ello, por lo que comenzó a estudiar el fenómeno.
A lo largo de este texto se intentará explicar un poco de su teoría y algunos de los principales conceptos derivados de ésta a manera de introducción de la teoría del Inconciente Colectivo. Para ello he escogido el libro “Arquetipos e Inconsciente Colectivo”, publicado por primera vez entre 1933 y 1934.
CARL GUSTAV JUNG ((1875 -1961)
ARQUETIPOS E INCONSCIENTE COLECTIVO
Comenzar este texto resulta tan difícil como lo fue sobrepasar el primer capítulo de la obra, por lo que me gustaría, para empezar, que se detuviera a reflexionar sobre el término Inconsciente Colectivo. ¿Qué cosas evoca?
Ahora, pido que dé forma al término arquetipo. Resulta más difícil dar forma a esta palabra, pero más difícil es dar forma al Inconsciente Colectivo sin saber antes que es un arquetipo.
LOS ARQUETIPOS
Según el diccionario, un arquetipo es el modelo original de una obra material o intelectual.
En otras palabras, un arquetipo es aquello de lo que devienen cosas nuevas y más complejas. Por lo que hablamos de un elemento que propicia el inicio de un todo. Un elemento arcaico que predispone, en este caso, las formas de ser y actuar de una u otra manera.
Agreguémosle ahora un carácter universal e innato, con la capacidad de estar presente en el mundo anímico de todos los hombres sin importar la infinidad de elementos que los distinguen unos a otros y podemos afirmar que se encuentra en la psique del ser humano más tiempo del que podríamos imaginar, sentando las bases del comportamiento humano sin importar época, región o idioma.
En resumidas cuentas el arquetipo es un a priori de la psique que rige la vida de la humanidad.
¿De qué manera sabemos que existen los arquetipos? No espere encontrar una imagen que ilustre un arquetipo, porque no deja de ser un elemento subjetivo.
A pesar de ello existen pruebas sobre su existencia a las que Jung denominó representaciones arquetípicas.
Estas representaciones el ser humano las creo en un punto de la historia quizá por su interés de dar significado a una parte de él que no podía describir tan fácilmente.
En principio, al ser mencionadas y estudiadas muy aparte de la teoría del Inconsciente Colectivo nos parecerán, más bien, representaciones de fenómenos exteriores a él, pero no es así.
REPRESENTACIONES ARQUETÍPICAS
Las representaciones arquetípicas colectivas son expresiones conscientes de los arquetipos, transmitidos persona a persona, generación tras generación, a lo largo del tiempo de forma mediata que cobran significado según el contexto en el que surgen.
Cuando estas expresiones se dan, por el contrario, de forma inmediata, estamos hablando de representaciones arquetípicas individuales que cobran sentido en relación con la forma de ser y concebir la vida de cada individuo.
Ejemplo de las primeras es el mito.
Recordando la descripción que se me ha dado desde pequeña de este termino, el mito es el medio por el cual el ser humano intenta explicar los sucesos de su vida diaria.
De esta manera surgen y dioses y motivos en un acontecimiento tan ordinario como la puesta del sol y el inicio de la noche, por una parte para explicar el fenómeno, por otro lado para llenar el vacío existencial de la humanidad.
Su uso y trascendencia en cuanto a la explicación de fenómenos converge en el surgimiento de las ciencias, pero en esencia el mito es y siempre será una representación del alma.
En cambio una representación arquetípica individual es expresada, por ejemplo, mediante el sueño, donde se revela información que cobra sentido según el individuo.
Ambos tipos de representaciones cobran un simbolismo, ya sea en la vida de las personas como en una sociedad entera, brindando cierta tranquilidad al ser humano.
Ahora que sabemos qué es un arquetipo y de qué manera se manifiesta, podemos reemprender el camino para pronto llegar a la parte donde descubriremos qué es el Inconciente Colectivo.
Mientras tanto nos queda hablar de dos arquetipos distintos que encierra nuestra mente en el Inconsciente Colectivo y que han participado en la construcción de las sociedades del mundo y la historia sin que nos hayamos percatado antes de su existencia.
El ARQUETIPO DE LA SOMBRA
Representa el camino hacia un estado superior del ser y de la humanidad, partiendo del empobrecimiento de simbolismos dados a las representaciones arquetípicas tanto colectivas como individuales
Hablar del empobrecimiento del simbolismo de arquetipos colectivos es hablar de la pérdida de la creencia en lo subjetivo, en los dogmas. De caer en una oscuridad que nos obliga a buscar más allá para encontrar aquello que calme la intranquilidad del corazón y de la mente. Del abandono de la espiritualidad por eso que hoy llamamos intelecto, el cual nos brinda la herramientas necesarias para trascender, y nos hace sentir fuertes y superiores a todo lo que no rodea por poseer el conocimiento de lo que somos.
Superar la revelación del arquetipo de la sombra implica descubrir, para bien o para mal, que más que seres únicos, con capacidades suficientes para controlar de cierta forma nuestro entorno y con una conciencia del mundo y de nosotros, somos en realidad seres inconscientes incapaces de asimilar fácilmente las verdades que nos ayudarán a encontrarnos. Modificados por nuestro entorno, encandilados por imágenes que nos dan respuestas adornadas.
Quien logra superar este arquetipo deja de ignorar su sentido en el mundo, su verdadero yo. Se encuentra a él mismo sin máscaras, y esto resulta gratificante, pues es así como descubre sus límites y alcances convirtiéndose en dueño de su propio destino.
Para Jung la superación de este arquetipo implica la pérdida de la bella espiritualidad y el alzamiento de una aburrida sabihondez.
ARQUETIPO DEL ÁNIMA
El psicoanálisis tiende a la desvalorización de la figura femenina, por lo que esta obra no es la excepción.
En un principio dan ganas de ponerte agresiva con el indefenso libro, pero conserva la calma pronto te serán reveladas las verdaderas intenciones de las palabras de Jung. Me pasó eso y eché a reír cuando, ya más relajada y sin sentimientos hostiles hacia el libro, retome mi lectura y me topé de nuevo con sus palabras, que empezaron a sonar menos agresivas: “el alma (ánima) con astucia y juegos engañosos arrastra a la vida la inercia de la materia que no quiere vivir[1]”, y vinieron a mi cabeza imágenes, recuerdos, anécdotas que me hicieron pensar que este era uno de esos casos donde cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Para que nos entendamos, el arquetipo del ánima engloba términos como alma, o hálito, adjudicadas todas ellas a la figura femenina, y representan el a priori de los estados de ánimo, reacciones, impulsos, y de todo lo espontáneo en la vida psíquica.
El ánima es magia, tabú. Es –tomen nota por favor- : la serpiente en el paraíso del hombre inofensivo, lleno de buenos propósitos e intenciones[2] (¡!). Es la Eva que arrojó a Adán a la tierra, donde se enredó quedando condenado a vivir la vida.
Además representa una sabiduría oculta entre dos opuestos. Es el bien y el mal, actuando al mismo tiempo ocultando sus verdaderas intenciones. Las cuales deberán ser descubiertas por el hombre para entender el sentido de la vida misma. Y es por esto que el ánima en su juego pierde valor, y de la misma manera lo pierde el sentido de la vida, porque ningún hombre tiene la capacidad para interpretara y ella no tiene la capacidad de interpretarse a sí misma.
Ésta sabiduría oculta impresiona de tal forma al hombre que le es imposible desprenderse de ella, por lo que siempre intentará interpretarla, lo que resulta, en esta teoría, un síntoma patológico que deberá ser superado para poder ser hombre. Separarse de su madre, eliminar toda dependencia a la figura femenina es el camino hacia una estabilidad emocional.
En el caso de los artistas si nunca se logra este desapego pasa desapercibido, pues hablamos de una cuestión distinta, Lo mismo pasa con los homosexuales, quienes no dependen de la figura del ánima, sino que se identifican con ella.
Algunas representaciones de este arquetipo son la Virgen María, el hálito de vida que sopla Dios en Adán y aquellos seres mitológicos que significan vida y hermafrodismo, por representar opuestos unidos(bien y mal en la mujer).
EL INCONSCIENTE COLECTIVO
¿Entonces qué es El Inconsciente Colectivo? Quizá ya se tenga una idea más clara de lo que engloba este término. Aún así me gustaría retomar la concepción de Freud sobre lo que él llamó El aparato Psíquico para que se entienda mejor.
Freud concebía la mente como un aparato donde se desarrollaban tres tipos distintos de procesos, los conscientes, inconscientes y preconscientes.
El primero se refiere a aquel proceso que nos ayuda a llevar el día a día reconociéndonos en un tiempo y espacio determinados.
El segundo no se explica mejor que como aquel lugar cuya misión es conservar información poco deseada, borrada del campo de la conciencia, que ejerce una gran influencia en nuestros actos.
Se supone que la información que queda en el inconsciente difícilmente pasa al consciente para actuar de forma directa en nuestra vida, Pero como nada es definitivo Freud nos habla de dos tipos distintos de inconsciente: el latente y el reprimido, o lo propiamente inconsciente. Éste resulta casi imposible llevar a conciencia. En cambio, el inconsciente latente es aquel que tiene mayor influencia, el que nos lleva a caer en actos fallidos,[3] y por lo tanto, el que es capaz de conciencia.
Entonces, se entiende que no todo lo que queda en el inconsciente es incapaz de ser llevado a la consciencia ni viceversa, es por ello que Freud designa al preconsciente la función de filtro, cuyo cometido es decidir cómo y cuándo la información circula a través de estos dos planos –el consciente e inconsciente-.
Analizando esta información podemos decir que la información contenida en el inconsciente de Freud es, como dice Jung, de naturaleza exclusivamente personal, pues se constituye de elementos recolectados a lo largo de la vida de cada ser.
Centrándonos en la teoría de Jung él reconoce dos tipos de inconsciente: el personal, y el colectivo dentro de lo que él llamó La Psique, análogo al Aparato Psíquico de Freud.
El primero es un estrato en cierta medida superficial del inconsciente que descansa sobre un estrato inferior, que no se origina en la experiencia y adquisición personal, sino que es innato y de carácter universal, pues es: “idéntico a sí mismo en todos los hombres y constituye un fundamento anímico de naturaleza suprapersonal existente en todos los hombres”[4]
Mientras que el inconsciente personal se constituye de los complejos de carga afectiva[5], el inconsciente colectivo se constituye de arquetipos.
Resumiendo. El Inconciente Colectivo es el primer lugar que se desarrollo en la mente, con información cuyo origen desconocemos, pero que funge como creador de
CONCLUSIONES
Jung, al igual que Freud centra su estudio en un aspecto subjetivísimo de la mente, y, aunque retome su teoría le da un giro inesperado a ésta integrando las partes de la mente en una unidad inconsciente – consciente, no como partes separadas una de la otra. Y es que vista en unidad es más poderosa, con alcances más lejanos,
Como hemos visto en este texto, la mente en una unidad tiene alcances generacionales de información que estructura la vida del ser humano desde hace tantos años y que guardan aún un secreto que debe ser revelado: el sentido de la vida misma
Cabe destacar que el inconciente colectivo a pare de ser visto como una simple teoría, debe ser vista como un campo de estudio amplísimo, pues aún quedan muchos mitos y leyendas que tendrán que ser traducida a arquetipos universales que eleven nuestro espíritu a un plano utópico y aún no conocido. Una revelación tan gratificante como nadie tiene idea.
Fuente: ClubEnsayos.com
Carl Gustav Jung y su teoría de la personalidad
Carl Gustav Jung - Lo inconsciente
BIBLIOGRAFÍA
← JUNG C. G. ARQUETIPOS E INCONSCIENTE COLECTIVO. Ed. Paidós Psicología Profunda, España, 2004
← NUEVO DICCIONARIO LAROUSSE MANUAL ILUSTRADO. México, 1984.
← VEGA G. L. y MOYA S. J. HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA II. Ed. Siglo XXI, pp., 65-132. España, 1993.
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[1] C. G. Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo, Pág. 38
[2] C. G. Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo, Pág. 39
[3] Aquellos que nos llevan a crear miedos irrazonables (fobias), o ser intolerantes ante ciertos estímulos del exterior (o histerias), entre otras cosas. Para entender mejor esto recurrir a las teorías de Freud.
[4] C. G. Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo, Pág. 10
[5] Retoma el concepto de la teoría psicosexual de Freud, donde nos habla de deseos reprimidos traducidos en una tendencia involuntaria e inconsciente que nos hace creer y sentir cosas afectando así nuestra conducta. El complejo de Edipo y complejo de castración son ejemplos.


