CUANDO COMER NO SIEMPRE ES ALIMENTARSE
Nutrición adecuada = Vida saludable
Una buena alimentación, sana y equilibrada, ajustada a cada etapa de la vida, reporta bienestar al organismo
y previene el desarrollo de enfermedades.
Cuando Hipócrates dijo "deja que la comida sea tu medicina y la medicina tu comida", no imaginaba la sobreoferta alimentaria actual. Sin embargo, esa primera relación entre alimentos y salud, establecida por el padre de la medicina hace más de dos mil cuatrocientos años, persiste hasta nuestros días como una suerte de axioma. Para la Organización Mundial de la Salud elegir una alimentación adecuada no solo refuerza el sistema inmunológico sino que también previene el desarrollo de patologías ligadas a la malnutrición tales como obesidad, dolencias cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, diabetes e hipertensión.
"En el siglo XIX, se hablaba de enfermedades contagiosas, como la sífilis o la tuberculosis y ahora, nos encontramos con enfermedades crónicas no transmisibles ligadas a la nutrición", señala la Lic. María Emilia Mazzei, desde la Fundación Cardiológica Argentina. ¿Qué comer entonces?. ¿Cómo organizar una dieta saludable?. Para la médica endocrinóloga María Ana Sina, un plan alimentario debe ser: "completo, porque tienen que estar todos los alimentos; suficiente, en cuanto a las cantidades necesarias para cada persona; proporcionado en los alimentos entre sí, porque de nada sirve comer sólo carne o pastas, y tiene que ser adecuado para cada situación y etapa de la vida."
Qué, cómo, cuándo?
La Lic. Mazzei señala que comer "no implica una nutrición conveniente" y para que ésta se logre es necesario asegurar la ingesta de los alimentos de los cinco grupos básicos: almidones, verduras y frutas, proteínas (carnes, quesos, huevos), lácteos y sustancias grasas. (ver recuadro)
A las demandas y necesidades nutricionales que el organismo necesita para mantener sus funciones vitales y regenerar las células perdidas, se suma la posibilidad de seleccionar los alimentos más saludables. "Podemos llamar al delivery" - señala la Dra. Sina- pero en vez de pedir milanesas con papas fritas, elegir un cuarto de pollo al limón con ensalada.
Los vegetales, por su alto contenido en fibra, pueden prevenir el cáncer de colon, porque ayudan a que los intestinos estén regularizados. Además, comer mucha cantidad de vegetales también disminuye el riesgo de obesidad."
Para la profesional, lo importante es la moderación. "En un plan nutricional amplio, no hay alimentos prohibidos, ni siquiera las grasas. Distinto es el caso de aquellas que requieren restricciones sobre algunos alimentos porque presentan alguna patología como los celíacos, los diabéticos, o algún trastorno digestivo o hepático."
El programa Educando, de la Fundación Cardiológica Argentina -que apunta a prevenir las enfermedades cardiovasculares desde la niñez- define dos grupos alimentarios: el Amigo preferido, que debe estar siempre y el Amigo ocasional, que puede estar "puntualmente". "Por ejemplo" - señala Mazzei- " no prohibimos la manteca, pero sugerimos no consumirla todos los días. O bien, si un hipertenso consume una rodaja de jamón crudo y la acompaña con tomate, que es rico en potasio, reduce los efectos. Pero, si se come siete rebanadas y lo hace cotidianamente, va a tener mayores complicaciones." Para la nutricionista es importante pensar que no siempre la comida chatarra se encuentra fuera de la casa y señala la ingesta de alimentos preelaborados o prefritos en el hogar.
Ambas profesionales coinciden en la necesidad de asegurar una ingesta variada, sana y proporcionada, que resulte acorde a cada realidad, entendiendo que los requerimientos varían con el sexo y la edad. El aporte proteico que demanda un niño en formación o una embarazada no es el mismo que el requerido por un mayor.
Los hábitos
La comida tiene un valor particular para cada cultura dado que no sólo es representativa de sus gustos sino también de los hábitos alimentarios. En Argentina, la costumbre de 'juntarse para comer' está extendida en todos los órdenes, independientemente de la situación socioeconómica.
En tal sentido, existe un vínculo social particular con los alimentos que, más allá de la ritualización de los mismos - un dato que demandaría una mirada antropológica-, reconocen una distribución
propia en el día. Las nutricionistas destacan el valor de las cuatro comidas pero, tal como lo afirma la Dra. Sina, en nuestro país, el almuerzo y la cena son
las comidas más importantes."Nosotros no podemos desayunar con panceta y huevo porque no estamos acostumbrados a ello, tenemos otros hábitos. Hay que comer de todo y repartiendo los requerimientos durante la jornada."
La primera recomendación es comer sentados y con la mesa puesta, tranquilos, saboreando los alimentos y masticando bien cada porción. Porque, una buena o mala digestión no siempre depende de lo ingerido, sino también de cómo es incorporado al organismo. "Si comemos parados o caminando, no registramos el hecho. Y esa es una de las causas de obesidad en algunas personas", señala Sina.
"Por otra parte, comer apurados o al paso también puede desencadenar complicaciones psicosomáticas como gastritis o colon irritable".
En suma, llevar el estrés del trabajo a la comida, estar ausentes o con la cabeza en otra parte, tampoco es saludable.
Más agua y menos sal
La carencia de líquido puede llevar a una deshidratación. Por lo tanto, resulta
fundamental su ingesta cotidiana, aún ante la falta de sensación de sed. Y, más allá de la demanda estacional -en verano los requerimientos son mayores-, el agua es uno de los elementos indispensables para el bienestar de todas las personas. "La recomendación diaria es de dos litros, dos litros y medio, independientemente de las edades. Claro que existen situaciones puntuales
o grupos donde la necesidad de agua es mayor, como el caso de deportistas", apunta la Dra. Sina.
Los alimentos ya tienen sal: naturalmente la contienen. En tal sentido, el agregado de
la misma puede exceder los valores requeridos, aumentando el riego de hipertensión. La Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades no Transmisibles, que se realizó entre octubre y diciembre de 2009, reveló que en el país se incrementó el consumo de sal en un 2%
-cuando la primera medición del año 2005 lo ubicaba como 'excesivo'-. El dato se combina con una disminución en un 3% el consumo de frutas y verduras. "Este no es un hecho menor, debido a que el potasio presente en las verduras ayuda a mejorar la presión arterial", señala la Lic. Mazzei.
"También colaboran el calcio, presente en la leche, y el magnesio de los cereales integrales."
La recomendación de las nutricionistas es utilizar una mayor variedad de especias o hierbas naturales para condimentar las comidas.
Como afecta a los genes la alimentación.........
http://www.emprendedoresnews.com/tips/canjes/somos-lo-que-comemos.html
http://www.azcentral.com/lavoz/salud/articles/0713somos-CR.html


