Las mujeres están comenzando a valorar y solicitar el parto vertical, sentadas o en cuclillas, modalidad que aún practican de manera satisfactoria las indígenas y campesinas en distintas partes del planeta.
La mujer mapuche tenía a sus hijos en una ruka, se hacía acompañar por una partera o un familiar que le ayudaba a dar a luz a su hijo, en cuclillas, afirmada de un poste mientras su acompañante tiraba de una faja en su vientre para ayudar a la expulsión del feto que llegaba al mundo sobre un cuero de animal.
Las mujeres aymaras los tenían en posición vertical, sentadas o de pie, y permanecían muy abrigadas para no enfermarse.

Figuras arqueológicas muestran a diosas y a mujeres pariendo desnudas en estas posiciones.
En estas posturas se modifica el diámetro transverso y antero posterior de la pelvis entre 1 y 2 centímetros, ya que al estar flexionados los fémures, actúan elevando los huesos inanimados de la pelvis.
De hecho la maniobra más utilizada para solucionar una de las complicaciones obstétricas más temidas, la distocia de hombros, se basa en la flexión máxima de los muslos de la madre sobre su abdomen aumentando así el diámetro de la pelvis y permitiendo la salida de los niños o niñas que tienen dificultades por su excesivo tamaño a nivel torácico.
Cuando la mujer está acostada o en posición horizontal el peso del feto comprime la arteria aorta y vena cava, lo que, dificulta el intercambio placentario para recibir oxígeno.
La posición vertical acorta y amplía el canal del parto, permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso al feto, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza de la gravedad le ayude en su descenso.
El instinto indica en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica.
Contrariamente a lo que se piensa, parto vertical no es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones y los casos de riesgo. Y es que las prácticas de rutina en las maternidades no son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de intervención posible.
No es posible asistir dignamente a una mujer durante su trabajo de parto y parto sin comprender la verdadera naturaleza de estas etapas: son un acontecimiento involuntario, tanto como el sueño o el orgasmo, aunque mucho más complejo. Todos sabemos lo que ocurre cuando uno trata de controlar o dirigir mentalmente estos procesos: simplemente no ocurren. La sola pretensión de controlar un proceso involuntario lo inhibe, y eso es lo que sucede con el parto hospitalario. Ese es el motivo por el cual cuando la mujer al llegar al hospital, la dilatación a menudo se detiene o los tiempos se alargan considerablemente. Cuando el parto se inhibe, se prepara el terreno para todo tipo de procedimientos que sustituyen la función de una naturaleza que en estas condiciones, obviamente, no puede funcionar: estimulación con oxitocina, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas innecesarias… se sustituye un proceso natural sofisticado y sabio por un conjunto de técnicas encaminadas a resolver los problemas a menudo creados por ella misma. Y también para someter un proceso con un ritmo propio al ritmo acelerado que establece el hospital.
Según quienes defienden la tendencia del parto vertical, la posición de litotomía durante la dilatación (además de la fleboclisis y monitor) más la camilla ginecológica para el expulsivo, pasarán a la historia como uno de los mayores y persistentes errores de la obstetricia.
fuente: http://www2.udec.cl/~matroneria/PARTO%20VERTICAL.html
Pros y Contras del Parto Vertical
Parto Vertical y Parto Bajo El Agua


